Con comida recibieron en Juchitán, Oaxaca a los migrantes hondureños de la primera caravana

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Acostumbrados a instalarse en los parques centrales, algunos migrantes llegaron a la plaza pública ubicada frente al Palacio Municipal. Solo que ésta ya se encuentra ocupada por comerciantes damnificados.

“Eso habían dicho ellos, que en el parque. No me queda de otra que buscarlos”, apuntó Wilfredo Valladares, migrante hondureño.

Quienes se retrasaron y llegaron al parque por haber perdido de vista a la caravana, aprovecharon para pedir limosna.

La mayor parte de los migrantes hondureños llegaron juntos a Juchitán. A diferencia de otros municipios, principalmente chiapanecos, no los esperaban a pie de carretera con comida.

“No puedo decirles `vengan a comer’ porque también tengo familia”, señaló Romeo Domínguez, comerciante de Juchitán.

“Yo creo que estuvo más bueno el apoyo en Chiapas”, expuso Omar Ortiz, migrante hondureño.

“También estamos sufriendo también la situación del sismo”, destacó Juan Carlos Santos, habitante de Juchitán.

Sin embargo, los recibió un albergue provisto por el gobierno local con todas las atenciones.

“Un poco de sombra, algo de comida, la seguridad, unas letrinas que construimos por acá. Hemos reactivado la energía eléctrica”, apuntó Gloria Sánchez, presidenta municipal de Juchitán.

En un terreno que iba a ser central de autobuses, afuera de Juchitán, se pusieron lámparas, carpas y lonas para más de 4 mil personas. Se acondicionó una cocina, se instaló un módulo privado para revisiones médicas y otro para entretenimiento de los niños. Se instalaron depósitos de agua con capacidad de 10 mil litros, surtidos por pipas, para bañarse y lavar ropa.

“Con los recursos propios del municipio hemos estado pues aportando lo que nos alcanza; a la reconstrucción de Juchitán todavía le falta mucho”, reveló Gloria Sánchez, presidenta municipal de Juchitán.

El platillo juchiteco conocido como Tapado de Pollo, fue preparado a la leña por indígenas zapotecas: mil raciones.

“Y se lo preparo con mucho cariño para que no se le olvide Juchitán”, dijo Elvia Ruiz, cocinera.

“Aquí nos han variado la comida el día de hoy”, compartió una migrante.

Al albergue también llegaron grupos religiosos y de la sociedad civil a repartir comida.

Por la seguridad de los migrantes y de los habitantes juchitecos, se declaró ley seca martes y miércoles.

La alcaldesa informó que el gobierno local valorará si apoyará a próximas caravanas.