Migrantes comienzan a sufrir por el calor y cansancio, asegura diario La Prensa Libre de Guatemala

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Los niños lloran, gritan, piden agua, comida… Están en los brazos de sus madres quienes intentan contenerlos mientras les ofrecen agua en bolsa, pan y la promesa incierta de que ya van a llegar a su destino.

El ingreso a Zacapa se convirtió en una improvisada terminal donde cientos de migrantes intentaban abordar cualquier tipo de vehículo. Incluso plataformas de tráileres, camiones de volteo y parrillas de microbuses eran aprovechadas por los viajantes que ya no quería seguir a pie.

Y no era para menos, lo caliente del asfalto, favorecido por una temperatura que a media mañana ya rebasaba los 30 grados centígrados, casi los hacía desfallecer. La lluvia de la noche anterior causaba un efecto de sauna en el que la humedad se respiraba.

Conmovidos por las escenas de mujeres y niños, un grupo de trabajadores del Centro de Salud de Zacapa instaló unas carpas en donde ofrecieron atención médica.

Encargados refirieron que durante la mañana se acercaron decenas de personas que presentaban cuadros de deshidratación; además, atendieron cinco casos que fueron referidos al Hospital de Zacapa, incluidos los de dos mujeres embarazadas.

El médico Alberto Ramírez, jefe del centro de Salud, expuso que el común síntoma que presentan los migrantes es agotamiento. Añadió que desde el martes por la noche cuando comenzó a arribar la caravana, se atendió a un menor con un golpe en un brazo, otro joven que convulsionaba y en horas de la mañana de este miércoles a una embarazada que tenía hemorragia.

Respecto a este caso, la mujer lloraba, estaba asustada. El médico la atendió y ordenó su traslado a un centro asistencial.

“Es probable que por el extenuante esfuerzo físico haya empezado a sangrar, si tiene hemorragia con dos meses de embarazo es un aborto en curso lo que tiene”, precisó Ramírez. Agregó que en esas condiciones es “imposible” que continúe en la caravana ya que es probable que pierda al bebé.

Preocupan los niños

El médico mostró su preocupación por la gran cantidad de niños, incluso menores de un año, que viajan en la caravana, puesto que en esos casos el 75% de sus cuerpos está compuesto por agua y podría deshidratarse rápidamente.

“Al aumentar la temperatura y que se eleva el vapor por la lluvia, el calor se acumula y podemos tener temperaturas de hasta 42 grados, eso significa mucho riesgos, y hasta 40 veces más posibilidades de fallecer por deshidratación”, advirtió Ramírez.

Fuente: Prensa Libre