Tres caravanas de migrantes ya se dirigen a Estados Unidos

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Las caravanas de migrantes que pretenden atravesar territorio mexicano para llegar a Estados Unidos ya suman tres, dos de ellas ya recorriendo el país y otra que se encuentra en la frontera, en Guatemala.

Unos 4,000 migrantes centroamericanos del primer grupo que entró al país planeaban hoy descansar un día o más en Juchitán, Oaxaca, con la esperanza de poder organizar un transporte masivo hacia el Norte tras días caminando con altas temperaturas.

El segundo grupo, menos numeroso, con unos 1,000 migrantes y que se abrió paso en México el lunes, estaba a unos 400 kilómetros detrás del contingente inicial y pasó la noche en Tapachula, Chiapas.

El tercer contingente, formado por unos 450 salvadoreños, llegó ayer a Tecum Umán, Guatemala, y sus integrantes aceptaron entregarse a las autoridades migratorias mexicanas para sujetarse a un prerregistro que les permita solicitar refugio o una visa humanitaria.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió hoy que más militares se dirigen a la frontera para evitar la entrada de los migrantes.

La primera caravana

En una asamblea anoche, los integrantes de la primera caravana designaron un comité para negociar con las autoridades mexicanas un posible “plan puente” que podría llevarlos hasta la capital en autobús.

Funcionarios no indicaron si se aceptará la petición para trasladar a las 4,000 personas.
Desde que comenzaron su andar en Honduras, hace más de dos semanas, el grupo pasó las noches acampando en plazas de pequeñas ciudades en los estados de Chiapas, primero, y de Oaxaca ahora.

En Juchitán, pasaron la noche en un solar de propiedad municipal en las afueras de la comunidad, donde un techo alto abrigaba un piso de cemento.

Servicios para los migrantes

En el exterior de la estructura, muchos se acomodaron en mantas o cartones sobre la hierba, mientras que algunos usaron lonas para levantar rudimentarios refugios.

Se instalaron tanques llenos de agua para que los migrantes pudieran bañarse y una pantalla gigante mostró partidos de fútbol y luego programas infantiles.

Guillén, un granjero de 23 años natural de Corinto, Honduras, dijo que en su país recibió amenazas de las mismas personas que mataron a su padre hace 18 años.

La frontera, su destino

Está solo desde que su madre falleció hace cuatro años y espera encontrarse con una tía que vive en Los Ángeles y tener la oportunidad de vivir y trabajar en paz.

“Queremos nada más un paso para llegar a nuestro destino, que es la frontera”, apuntó.

Exhaustos de tantos kilómetros a pie y frustrados por el lento avance, muchos de los que comenzaron esa caravana han desistido y regresaron a sus países o solicitaron refugio en México.

El segundo grupo

Como sus compatriotas en el primer contingente, los hondureños del segundo grupo hablaron de escapar de la pobreza y la violencia de las pandillas en un país con una de las tasas de homicidios más alta del mundo.

Pedir asilo en Estados Unidos es su objetivo principal, pero muchos se mostraron abiertos a solicitarlo en México si su primera opción no funciona.

Gerbert Hinestrosa, un hondureño de 54 años que viaja con su esposa y su hijo adolescente, dice saber lo difícil que será la travesía.

“Ahora mismo me siento bien. Recién empezamos pero creo que va a ser muy difícil”, expresó.

Caravana de salvadoreños

En Tecum Umán, Guatemala, el vocero del grupo formado por unos 450 migrantes de El Salvador, Juan Bonilla, explicó que algunos de los integrantes tienen como objetivo llegar a Estados Unidos y otros solicitar refugio.

Comentó que autoridades mexicanas les ofrecieron ingresar de forma legal y segura por el puente fronterizo Rodolfo Robles, lo que las dos primeras caravanas rechazaron por temor a que fueran deportados.

A diferencia de las primeras dos caravanas de hondureños, los salvadoreños sí aceptaron acogerse al programa “Estás en tu Casa”, que puso en marcha el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto.

Afirmó que las autoridades les explicaron que realizarán un prerregistro y se revisará que no tengan antecedentes penales en su país de origen, para luego ser llevados a un albergue, donde se les brinda alojamiento y comida mientras realizan su trámite de refugio o visa humanitaria.