Bolsonaro tomará posesión como presidente de Brasil bajo unas draconianas medidas de seguridad

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Bolsonaro asume el poder cuando todavía lleva una bolsa de colostomía, que le fue colocada tras el apuñalamiento sufrido el 6 de septiembre en un acto de campaña callejero, que casi termina con su vida en la ciudad de Juiz de Fora, en el estado de Minas Gerais (sureste).

Este suceso, que le tuvo tres semanas en el hospital, marcó toda su campaña electoral, ya que por orden médica no salió más a las calles. Eso le hizo refugiarse en las redes sociales, donde cuenta con millones de seguidores. Tras su victoria sobre el izquierdista del Partido de los Trabajadores, Fernando Haddad, con más del 55% de los votos, Bolsonaro retomó poco a poco su agenda política.

Medidas de seguridad

El apuñalamiento sigue bien latente y ha condicionado la planificación de su asunción este martes como presidente. Bolsonaro y su mujer, Michelle, desfilarán ante un público —que se espera que alcance entre 250.000 y 500.000 personas— desde la emblemática Catedral Metropolitana de Brasilia hasta el Congreso Nacional, ambos diseñados por el famoso arquitecto Oscar Niemeyer, desde donde tras asumir el cargo ofrecerá su primer discurso. Un trayecto de 1,5 kilómetros, en el que todavía se desconoce si la pareja viajará en un Rolls Royce abierto, como marca la tradición, o en un coche blindado.

Detectores de metales, misiles antiaéreos con láser, radares portátiles para identificar aeronaves y unos 6.000 agentes de seguridad, muchos vestidos de paisano, han sido algunas de las imponentes medidas tomadas para la ocasión.