Celebran eucaristía en El Vaticano en honor a la Virgen de Suyapa

El Vaticano. En honor a la reciente conmemoración del 268 aniversario del hallazgo de la Virgen de Suyapa se celebró una eucaristía en El Vaticano, informó este día la Secretaría de Relaciones Exteriores y Cooperación Internacional a través de un comunicado.

El pasado martes 3 de febrero se conmemoró el 268 aniversario del hallazgo de la imagen de la Virgen de Suyapa en Honduras.

El acto religioso estuvo presidido por el Padre Luis Olivos Aguilar, Capellán de los Latinoamericanos en Roma, subraya el documento.

La celebración eucarística en honor a la Patrona de Honduras tuvo lugar en la Iglesia Santa María della Luce en El Vaticano.

Asistieron a la celebración religiosa, los funcionarios de la Misión Diplomática ante la Santa Sede que preside el embajador Carlos Ávila Molina, autoridades del Consulado General ante el Gobierno de Italia, y una representativa cantidad de miembros de la comunidad de hondureños residentes en Roma, acompañados de sus familiares, al igual que ciudadanos latinoamericanos e italianos cercanos a la comunidad hondureña en ese Estado.

La Iglesia Santa María della Luce, es el templo donde está entronizada desde hace algunos años una imagen de la Madre del Hijo de Dios, bajo la advocación de Nuestra Señora de Suyapa, así como las de otras advocaciones latinoamericanas de la Virgen lo que lo ha constituido en una sede de la misión latinoamericana al servicio de migrantes de los países latinoamericanos.

La misa fue acompañada de un coro que incluyó entre sus cantos, algunos piezas musicales tradicionalmente entonados en las eucaristías de las iglesias hondureñas, y que se unieron a las alabanzas que con fervor fueron elevadas ante el altar.

Al final de la celebración, se invitó a los presentes a un ameno convivio donde los funcionarios intercambiaron impresiones con los connacionales residentes en ese Estado.

El acto fue aprovechado por los connacionales para compartir con propios y extranjeros aquel 3 de febrero de 1747 cuando en la aldea El Piliguín de Tegucigalpa se le apareció la figura de la virgen al obrero Alejandro Colindres.

Según relatan los historiadores, Colindres y su hijo de ocho años fueron enviados por su madre a limpiar campos de maíz a la montaña del Piliguín, al noreste de Tegucigalpa. Camino de regreso, los atrapó la noche y decidieron dormir afuera. Colindres estaba despierto por un dolor agudo en su costado y descubrió que había estado durmiendo sobre la estatuilla de una virgen, que luego llevó al altar de su familia en casa de su madre.

Sin embargo, no fue hasta luego de 20 años de permanecer en ese altar, cuando en 1768 se le acreditó a la estatua su primer milagro reconocido y comenzó a traer la atención de los fieles católicos quienes desde entonces la veneran como “Patrona de Honduras”.