Comunicado de la C.E.H después de las elecciones generales

Los Obispos, miembros de la Conferencia Episcopal de Honduras (C.E.H.), conscientes de nuestra misión como Pastores del Pueblo de Dios, en muchas ocasiones y en diversas circunstancias, hemos manifestado nuestra preocupación por las condiciones sociopolíticas en que se encuentra nuestro país, así como la apremiante necesidad que existe de un mayor interés y compromiso por parte de los ciudadanos, que los lleve a asumir un rol de verdaderos constructores y protagonistas de su historia y de su destino, porque la responsabilidad es de todos.

Por ello, queremos felicitar a todos aquellos que acudieron a votar en estas elecciones generales. De diferentes maneras, se instruyó y se motivó a la población para que saliera a ejercer su derecho y deber de elegir a las autoridades en quienes se confiaría el rumbo del país, en apego a los principios fundamentales de un sistema democrático, como el nuestro.

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Reconocemos y aplaudimos el valor, la madurez y el compromiso de la población, expresados el domingo 28 de noviembre: la participación de los hondureños ha sido extraordinaria, en paz y con transparencia. Fue un día vivido en oración y con esperanza. El pueblo ha vivido el proceso electoral como una verdadera fiesta cívica, durante y después de las elecciones.

En el conteo oficial de votos, el resultado ha favorecido a la Sra. Iris Xiomara Castro Sarmiento, y es evidente que la voluntad de las mayorías se ha expresado a favor de un proyecto de nación.

Ante esto, nos unimos a las felicitaciones de las diversas instituciones del país, de organismos internacionales y de algunos países, augurando a la Presidente electa un ejercicio de administración pública que promueva un auténtico desarrollo y crecimiento de nuestro país y de cada familia hondureña, buscando el bien de los más pobres y desprotegidos, en franco respeto a la dignidad de la persona humana, el derecho a la vida, desde su concepción hasta su término natural, así como el respeto a la sagrada institución del matrimonio y la familia. Nuestra esperanza es que siga habiendo esa reconstrucción de una Honduras en desarrollo, en paz, con respeto a la vida y a la dignidad de la persona.

La elección de Presidente es solo uno de los componentes de las elecciones celebradas recientemente. Al mismo tiempo, fueron elegidas autoridades edilicias para los 298 municipios del país y, además, los diputados al Congreso Nacional.

Con mucho pesar y sincera preocupación, hemos visto cómo en los últimos días se han levantado innumerables voces, señalando que se ha efectuado un fraude en estos otros niveles electivos. Por esta razón, hacemos un llamado a los entes responsables a la debida atención a estos reclamos y a resolverlos de manera expedita y con base en la ley. Por el bien de nuestro país, no pueden quedar dudas sobre la transparencia en el recuento de los votos y el respeto de la decisión de los votantes.

La Iglesia ha apoyado siempre el justo desarrollo de los pueblos, cimentado sobre la base sólida de los valores fundamentales, humanos y cristianos, de cada persona y de la sociedad. Por eso, nos sumamos a aquellos aspectos que la Sra. Xiomara ha señalado como prioridades de su gobierno, y que nosotros también primamos, a saber: la erradicación de la pobreza, la lucha contra la impunidad, la generación de
empleos, la dignificación del sistema de salud y de educación. Ya el Papa Pablo VI había presentado el desarrollo de los pueblos como el paso de condiciones de vida menos humanas a condiciones de vida más humanas: esto es un verdadero acto de justicia y de solidaridad.

Los Obispos de esta porción del Pueblo de Dios tenemos la firme convicción de que debe ser prioritario, para el próximo gobierno, implementar y fortalecer el ejercicio del diálogo, la reconciliación y la acción, porque Honduras lo necesita y lo demanda.

Esperamos, y precisamos, que los próximos cuatro años, representen para los hondureños un tiempo de nuevas oportunidades, y gocen de sus legítimos derechos. Que las autoridades electas, trabajando por el bien común, tengan la capacidad de proyectar a Honduras hacia un futuro próspero y de bienestar integral para todos, en especial para los más pobres, con planes a corto, a mediano y a largo plazo.
Dios nuestro Padre, por intercesión de la Santísima Virgen de Suyapa, Patrona de Honduras, nos conceda a todos su paz y su bendición.

Ciudad de Tegucigalpa. 06 de diciembre de 2021

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