Contar tu vida por Instagram es bueno para tu salud mental

Un estudio acaba de dar la razón a todos los que estamos enganchados a publicar fotos en la red social.

“¡Quieres dejar ya el móvil y vivir más en la vida real!”. Fijo que esta es una de las frases que has oído milloooones de veces de boca de tus padres en el momento en que te han pillado en estado de concentración mientras elegías el filtro ideal para tu nueva publicación en Instagram. Pues puede que tengan que cambiar el discurso porque un estudio acaba de demostrar que explicar nuestra vida a través de la red social nos ayuda a tener una mejor salud mental. ¡Y nosotros les damos la razón!

Si es que alguien tenía que darnos la razón y verificar que usar Instagram es bueno para nuestra salud, y ese alguien ha llegado. Se trata de tres investigadores del Journal of Personality and Social Psychology y han demostrado con una serie de nueve experimentos que esta red social de fotografías nos hace ser más felices. ¡Claro que sí!

El estudio se centró en observar a un grupo de usuarios realizando diferentes actividades como comer o hacer turismo. ¿Qué tenía eso de particular? Pues que en algunas ocasiones llevaron el teléfono móvil en la mano y en otras no.

La gente disfrutó más las veces en las que documentó sus experiencias
Para nosotros es LO MÁS NORMAL ir documentando nuestro día a día con Insta o con Snapchat, la verdad. No es por postureo o por dar envidia, sino porque nos gusta compartir lo que hacemos y hacer participes de ello a las personas que nos siguen en las redes sociales. Total, si les molesta, basta con que nos den unfollow, ¿no?

Los investigadores observaron los comportamientos de los participantes en el estudio y se dieron cuenta de que disfrutaron mucho más las veces en las que documentaron sus experiencias que aquellas en las que no tenían el móvil a mano.

Mayor involucración

Y es que los autores del estudio han destacado que la nos involucramos más en las actividades que estamos haciendo cuando nos tomamos un determinado tiempo para fotografiarlas. “Lo que hemos descubierto es quevemos el mundo de forma distinta porque vamos buscando cosas que queremos capturar, a las que quieres aferrarte” ha explicado uno de los investigadores. “Esto hace que la gente se involucre más y, por tanto, disfruten más de la actividad que hacen” resumió.