Croacia pierde una oportunidad de oro para meterse en octavos

Podía haber sido una de las primeras en hacer los deberes. Tras asombrar por su juego en el Parque de los Príncipes en la primera jornada ante Turquía, Croacia volvió a poner de manifiesto este viernes en Saint-Étienne que cuenta con muchos recursos para llegar lejos en la Eurocopa de Francia. Pero la relajación final le acabó pasando factura.

Ante una República Checa que se jugaba buena parte de su futuro los croatas supieron reinventarse para generar peligro por otras vías. Apoyado en la dirección de Modric, la llegada de Rakitic, la profundidad de sus bandas y el equilibrio de Badelj, el combinado croata se permitió el lujo de prescindir de la posesión y exhibir su versatilidad al mostrarse letal con espacios pero la falta de control acabaría resultando fatal en los últimos minutos.

CROACIA COMIENZA A CARBURAR

El choque arrancó con un largo tanteo de ambas selecciones. Lafata, que había sentado a Necid, tuvo la primera para los checos pero Subasic estuvo valiente en su salida. Tras un tímido disparo de Krejcí desde la frontal llegaría la primera ocasión clara de los croatas en el 20’ con un centro envenenado de Strinic. Cech midió mal su salida y acabó salvando el cabezazo de Mandzukic con el rostro con algo de fortuna.

PERISIC, PLETÓRICO AL CONTRAGOLPE

Croacia empezaba a sentirse cómoda, sin necesidad de monopolizar la posesión y el control del partido, y apenas un minuto después Perisic se quedaba a las puertas de culminar un pase de la muerte de Mandzukic. Un cuarto de hora más tarde, en el 37’, sería Rakitic el que pondría a prueba a Cech después de recortar en el área y disparar por bajo con la zurda. El meta del Arsenal salvó el gol con los pies. Una reacción que no pudo repetir un minuto más tarde cuando, tras aprovechar un robo de Badelj sobre Plasil, Perisic hizo gala de su punta de velocidad para escorarse y batir a Cech con un tiro cruzado. Un tanto que todo el equipo dedicó a Srna tras una semana muy complicada por la muerte de su padre.

EL TRABAJO DE RAKITIC TIENE PREMIO

La segunda mitad arrancaba con un guión similar, pese a que Kaderabek intentaba meter el miedo en el cuerpo con una volea lejana y Krejcí lo probaba con una mediachilena. Los checos intentaban acercarse tímidamente pero, cumplida la hora de juego, llegaría el gran mazazo. Una nueva pérdida de Plasil la aprovecharía Brozovic para habilitar a Rakitic para que el azulgrana se plantase solo ante Cech. No perdonó. El ‘7’ de Croacia picó el balón con maestría para firmar un 0-2 que olía a sentencia. Nada más lejos de la realidad.

RELAJACIÓN EN EL CÉSPED Y BOCHORNO EN LA GRADA

Con el gol de Rakitic llegó un inesperado contratiempo que, a la postre, sería determinante para los croatas. Modric pedía el cambio por problemas musculares. Su sustitución por Kovacic desequilibró al equipo e impidió que tuviera pausa en los momentos clave. Mandzukic, por su parte, no lograba sentenciar en un mano a mano con Cech. Un error que resultaría fatal. A un cuarto de hora para el final y en plena relajación, Skoda, que había suplido a Lafata diez minutos antes, recortaba diferencias de cabeza a centro de Rosicky con el exterior.

EL MAZAZO FINAL DE NECID

La relajación había mermado a los croatas al tiempo que la grada ocupada por sus aficionados dejaba una imagen lamentable con el lanzamiento de bengalas y los mamporros en la grada. Justicia divina o no, tendrían su castigo cuando, cumplido el tiempo reglamentario, Necid firmaba la igualada al marcar desde los once metros un penalti cometido por Vida. El 2-2 lo da vida a los checos y complica la primera plaza a una Croacia que vuelve a tocar con los pies en el suelo.