El Clásico, el partido número 233 entre el Real Madrid y el FC Barcelona en la historia de estos clubes fue para el equipo visitante. Con una gran actuación de su principal estrella Lionel Messi, el Barcelona venció a su eterno rival y obtuvo el primer lugar en la tabla general.

Los equipos mostraron un gran nivel durante todo el partido, que terminó empatado en el tiempo reglamentario. A un minuto del final, Messi puso el tercer gol y le dió la victoria por 3-2 al Real Madrid.

El consuelo para el conjunto dirigido por Zinedine Zidane es que todavía le debe un partido al calendario (ante el Celta), por lo que depende de sí mismo para dejarse el título.

En un duelo que no defraudó en emociones, el argentino Lionel Messi se robó el protagonismo con dos goles, uno de ellos en el 90+2, una daga fulminante para los de casa.

La celebración del suramericano, quien se quitó la camisa y la enseñó a la afición merengue, fue una demostración que su talento tiene al equipo de Luis Enrique más vivo que nunca.

Venir de una eliminación en la Champions League en manos de la Juventus la semana pasada era el último antecedente de los azulgranas, por lo que el clásico se presentaba como la oportunidad más clara para levantar cabeza.

Lionel Messi retó a la afición del Real Madrid mostrándole su camiseta tras anotar el 2-3 definitivo. (AFP)

Por el lado blanco, era un día que podía poner sentencia al campeonato local, pero esa derrota ahora lo obliga a no dar más espacio en sus próximos seis encuentros.

Sobresalientes. Además de la actuación de Messi, los otros dos jugadores que tuvieron los reflectores encima fueron los arqueros. Tanto el tico Keylor Navas como el alemán Ter Stegen impidieron que su rival anotara más tantos.

Por varios tramos del cotejo se presenció un ida y vuelta que mantenía muy concentrada a la afición en el Santiago Bernabéu, la cual celebró la primera diana en el minuto 28.

Casemiro abrió el marcador luego de cerrar en la raya una jugada que nació en un centro de Marcelo, pasó por Sergio Ramos y el volante llegó apenas para poner el 1-0.

El festejo no duró demasiado, porque cinco minutos después Messi se quitó cuanto defensor se le puso enfrente e ingresó al área, ante un indefenso Keylor Navas. Ese fue el primer gol que el argentino le hace al costarricense desde que este está en el Madrid.

Antes de esos tantos, ya había polémica en el clásico, porque en el minuto 2 Cristiano Ronaldo se quejó de una falta dentro del área del francés Samuel Umtiti. Sin embargo, el réferi no pitó.

Los blancos eran los más insistentes, generaban más ocasiones, pero el Barcelona terminó el primer tiempo dando indicios de que tenía más.

El segundo periodo lo empezó mejor el Real, pero su rival no dejaba de atacar cuando disponía de algún espacio.

Toni Kroos remató desde lejos pegado al palo y Ter Stegen llegó apenas para sacar la pelota.

Después fue la oportunidad de Benzema, quien cabeceó un balón que picó y el alemán apenas logró rechazar con las piernas, en el 53′.

Navas también entró en acción, con dos jugadas apremiantes en apenas tres minutos. En el 55′ rechazó con la pierna un remate de Alcácer y en el 58′ despejó un balón que vino de un cabezazo de Piqué.

El Madrid era el que estaba más cerca de poner el segundo, pero en el 66′ Marco Asensio desperdició una ocasión cuando tenía espacio suficiente para rematar. No obstante, decidió servir a Cristiano y el luso no logró pegarle bien a la pelota.

Las buenas actuaciones de Navas no pararon, porque en el 67′ le sacó un balón a Luis Suárez, quien disparó desde el lado derecho.

Cuando los merengues más insistían, llegó un golazo de Iván Rakitic que fue imposible para Keylor y el Barcelona se fue al frente, en el 72′.

Al Madrid el panorama se le ponía más oscuro con la expulsión de Sergio Ramos (77′). Pese a ello, una jugada orquestada por James concluyó en gol del colombiano tras pase de Marcelo, en el minuto 86.

Ahora sí, el clásico había dictado sentencia: empate 2-2 más favorable para el Real que para el Barcelona. Ese parecía ser el final.

Pero no, Messi quiso dar la última palabra, aunque gran parte del mérito lo merece Sergi Roberto.

El culé corrió cuanto quiso desde su área hasta la del Madrid. Ni Marcelo ni nadie pudo (o quiso con un falta) pararlo. Al final el balón quedó en Messi y dio números definitivos al clásico en el último suspiro.

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