Courtois llega al Real Madrid por seis temporadas

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Thibaut Courtois vuelve a Madrid. Pero no al Atlético, donde jugó tres temporadas (2011-2014), sino al Real Madrid.

Aterrizó este miércoles en el Aeropuerto de Barajas después de que José Ángel Sánchez, director general del club, ultimara la negociación con el Chelsea. En Londres se ha quedado Mateo Kovacic, cedido para una temporada. El portero belga de 26 años ha firmado para las próximas seis campañas y el Madrid lo presentará este mismo jueves en el Bernabéu, a las 13.00.

La contratación de Kepa por parte del Chelsea —este miércoles por la mañana se depositó la cláusula de 80 millones— facilitó la salida de Courtois que terminaba contrato con el club inglés en junio de 2019 y ya había manifestado su voluntad de no renovar. De esta manera, Abramovich no pierde dinero —a partir de enero podría haber negociado marcharse libre a cualquier equipo— y se embolsa 40 millones.

El guardameta belga de 26 años vestirá así la camiseta blanca y cumple su deseo de volver a Madrid, donde viven sus hijos. Su primer partido oficial podría ser, cosas del destino y del morbo, contra su exequipo, el que le hizo crecer. Madrid y Atlético se enfrentan el próximo miércoles en Tallin en la Supercopa de Europa. Es el segundo guardameta que ficha el club blanco en lo que va de verano. En junio hizo oficial la contratación de Andriy Lunin, ucranio de 19 años. Esa misma edad es la que tenía Courtois cuando llegó al Atlético cedido por el Chelsea.

 

Pablo Vercellone, preparador de porteros rojiblancos, trabajó con él la velocidad de reacción. Buscaba, también, ocultar o disimular, de alguna forma, los errores propios de un portero joven para que pareciera un meta veterano. Courtois siempre decía que él nunca tuvo miedo, ni nervios, que siempre se sintió seguro y preparado, que simplemente le faltaba experiencia. La adquirió rápidamente en la Liga. Hizo horas extra fuera del club rojiblanco. Contrató a un preparador para afinar la técnica y terminar de pulirse.

Al mes de aterrizar en España ya hablaba castellano e intentaba también mejorar en los fogones —al principio sólo cocinaba pasta y solomillos—; en el Atlético siempre sorprendió su madurez. A lo que más le costó adaptarse, a sus 19 años, fue a la rapidez de movimientos con la que jugaban los rivales de un campeonato muy diferente al belga. Ahora vuelve hecho un hombre, después de ser uno de los protagonistas del Mundial de Rusia.