Ex médico del equipo olímpico de USA se declaró culpable de abusar sexualmente de siete niñas gimnastas

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Larry Nassar, médico del equipo olímpico de gimnasia de Estados Unidos, se ha declarado culpable de abusar sexualmente de siete gimnastas niñas, tres de ellas menores de 13 años, y, tras llegar a un acuerdo con la fiscalía, ha aceptado una condena de entre 25 y 40 años.

A lo largo de los últimos 15 meses, más de 130 gimnastas habían denunciado públicamente los abusos cometidos por Nassar, entre ellas las campeonas olímpicas McKayla Maroney, Aly Raisman y Gabby Douglas.

“Soy culpable, señoría”, declaró Nassar en el juicio, reconociendo que entre 1998 y 2015 había penetrado sexualmente a las niñas con los dedos sin guantes mientras simulaba reconocimientos médicos. Nassar, de 54 años y que ya se declaró culpable de posesión de pornografía el verano pasado, declaró que confesaba para ayudar a la comunidad a “pasar página”. “Rezo el rosario todos los días para lograr su perdón”, dijo. “No deseo el mal a nadie. Solo quiero la curación espiritual. Ya es hora”. Nassar también disponía de una consulta en la Universidad de Michigan.

Ninguna de las deportistas menores que le acusaron declaró en el juicio. La jueza del condado de Ingham (Michigan) Rosemarie Aquilina, dirigió a Nassar unas palabras en el nombre de ellas. “Usted utilizó la confianza de las deportistas de la manera más vil, abusando de las niñas”, dijo. “A algunas de las víctimas les costará años curarse, mientras usted pasa su vida detrás de las rejas pensando en lo que hizo robándoles su infancia. Usted ha estudiado para curar y lo que hizo fue dañarlas”.

La sentencia se conocerá el próximo 12 de enero en una vista en la que podrán hablar sus víctimas.

Raisman, capitana del equipo olímpico campeón en Londres y Río, tuiteó su indignación porque la jueza le tratara de doctor a Nassar, que ha sido inhabilitado por el colegio médico: “Larry es asqueroso. Larry es un MONSTRUO, no un médico”. Hace 10 días, Raisman, que tiene 23 años, es la vigente subcampeona olímpica y atesora seis medallas entre las dos últimas citas olímpicas, reconoció que había sido víctima de Nassar.

Antes lo había hecho McKayla Maroney, oro por equipos en Londres 2012, quizá una de las gimnastas más carismáticas del equipo de Estados Unidos, la misma que que posó con Obama con la misma mueca con la que recibió la plata olímpica en salto cuando estaba predestinada al oro. Impulsada por la campaña #Metoo que lanzaron miles de mujeres en las redes sociales cuando se conocieron los abusos sexuales del productor de Hollywood Harvey Weinstein, Maroney aseguró en las redes que había sido víctima de Nassar desde los 13 años.

La última campeona en dar el paso ha sido Gabby Douglas. La reina de la gimnasia en Londres 2012 reconoció en su perfil de Instagram que Nassar también abusó de ella: “No había compartido públicamente mis experiencias porque durante años nos manipularon para guardar silencio y, honestamente, algunas cosas fueron extremadamente dolorosas”, escribió la gimnasta. La semana anterior Douglas había sufrido un sinfín de críticas en las redes sociales por afirmar que “vestir de manera provocativa atrae al público equivocado”.

Nassar, que aún tiene al menos otro juicio pendiente por delitos similares, trabajó para la Federación de Gimnasia estadounidense, la más poderosa del mundo, durante 29 años. Fue despedido en 2015. Su imagen está asociada a los grandes éxitos de este deporte en los últimos años: cuando Kerri Strug se lesionó en el último salto de la final por equipos que dio el oro a EE UU en Atlanta 96, el primero de su historia, allí estaba el médico para empujar la camilla; en Pekín 2008, donde Nastia Liukin devolvió a su país un oro, el individual, que solo había obtenido en 1984 gracias al boicot de la URSS; en Londres, donde el dominio estadounidense se hizo incontestable.

“¿Que hizo la federación, qué hizo Nassar, para manipular a estas chicas de tal forma que no se atrevieran a hablar?”, se preguntó Aly Raisman cuando contó sus abusos en el programa de televisión 60 minutes. Una investigación del Indy Star, que destapó el caso de Nassar, asegura que en los últimos 20 años al menos 368 gimnastas, la mayoría de ellas niñas, han denunciado abusos que la Federación ha silenciado.