Se terminó el culebrón Isco. El futbolista malagueño renovará este verano por otras cinco temporadas su contrato con el Real Madrid, cuya fecha de finalización pasará a ser el 30 de junio de 2022. La semana pasada se produjo una reunión entre el club blanco y Paco Alarcón, padre y representante del jugador, en la que acordaron prorrogar su vínculo sobre la base de la oferta de ampliación que el Madrid había trasladado al jugador antes de Navidades.

De esta manera, Isco duplicará su sueldo y con una ficha anual de unos seis millones netos (primas aparte) se situará en el quinto escalón salarial blanco, sólo por detrás de Cristiano, Bale, Ramos, Kroos, Modric y Benzema.

El martes pasado, tras el partido de vuelta ante el Bayern de Múnich, el jugador ya reconocía que el acuerdo era inminente: “Estamos muy cerca”.

Pocos días antes, el 15 de abril, minutos después de su antológica actuación en El Molinón en la que desequilibró el marcador con un gol en el minuto 90 que supuso los tres puntos, fue más explícito.

“Siempre he dejado claro que quiero estar aquí muchos años. Desde el primer momento dije que me quiero quedar en el Madrid. Estoy en el mejor equipo del mundo e intento hacer mi trabajo con personalidad. Tanto el club como yo vamos a tomar la decisión correcta”, declaró tras dar la victoria el Real Madrid.

Se vio fuera

Con la renovación acordada, aunque no firmada, Isco celebró el pasado viernes su 25 cumpleaños feliz por un desenlace que hasta hace poco estuvo cerca de ser otro bien distinto. Meses atrás veía su futuro fuera del Real Madrid, tal y como confesó en el vestuario a algún compañero. Resignado y harto de ver cómo no lograba consolidarse en el once titular con Zidane y su participación era cada vez menor, dio instrucciones a su padre para buscar otras opciones, preferentemente en la Premier.

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