El boxeador filipino Manny Pacquiao tiene un nuevo rival en la mira: el grupo terrorista del Estado Islámico, mejor conocido como ISIS.

El púgil y senador de Filipinas visitó a las tropas que luchan contra el grupo terrorista en la isla de Mindanao, y les dijo que si en su próxima visita no han derrotado a los terroristas, se les unirá.

“Espero volver aquí y saludarlos de nuevo cuando termine el combate, y si no ha terminado cuando vuelva, entonces me uniré a ustedes”, señaló Pacquiao durante su visita a las tropas.

“Ustedes son los auténticos héroes, no Manny Pacquiao. Yo soy únicamente un boxeador pero ustedes dan la vida por su país”, añadió el deportista.

A principios de julio el presidente filipino Rodrigo Duterte lanzó una extraña advertencia a los terroristas islámicos responsables de la decapitación de dos marineros vietnamitas, después de que sus restos fueron recuperados por sus tropas en la isla de Basilan.

“Les comeré el hígado. Denme sal y vinagre y me los comeré crudos delante de todos”, dijo el mandatario sobre los militantes islámicos asociados a ISIS en un discurso a funcionarios locales, según el sitio GMA.

La batalla en la región de Mindanao ha provocado 630 muertos, incluyendo 471 militantes del ISIS, 45 civiles y 114 soldados, según las tropas filipinas. Pacquiao, teniente coronel en la reserva militar en reconocimiento a sus logros en el boxeo, es un héroe para el pueblo filipino.

Manny salió de la pobreza para convertirse en campeón mundial de boxeo en ocho categorías y millonario. En su último combate, Pacquiao, de 38 años, perdió ante el australiano Jeff Horn, que le arrebató el cinturón de peso welter de la Organización Mundial de Boxeo (OMB).

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