El Betis ha dado un golpe a la Liga en el Santiago Bernabéu. El conjunto andaluz consiguió la victoria en el coliseo blanco gracias a un tanto de Sanabria en el minuto 93 que deja al Real Madrid a siete puntos del Barça con cinco jornadas disputadas.

Tras el respetuoso minuto de silencio por las víctimas en México, el partido arrancó con el Betis sin complejos, intentando intimidar la portería de Keylor Navas. Y vaya si lo hizo.

Carvajal sacó bajo palos un disparo de Camarasa que dejó helado al Bernabéu. Fue una jugada loca, con el andaluces intentado dar un golpe de efecto desde el comienzo, fieles a su estilo directo.

Los blancos, por su parte, tuvieron su réplica gracias a un hiperactivo Modric, que gozó de dos ocasiones para abrir el marcador. El croata no atinó en la portería de Adán, tampoco Cristiano, que lo intentó de tacón en un córner.

Con la sombra del empate cerca

Los minutos pasaban y el encuentro era más igualado de lo que los aficionados merengues podrían esperar, con un Betis muy bien plantado sobre el terreno de juego. Bale, de nuevo presente en el once, intentaba sorprender con centros envenenados, pero sólo encontró la cabeza de Casemiro como cómplice en una ocasión, que se le marchó fuera.

Fabián volvió a poner a prueba al guardameta costarricense. Keylor respondió con una gran parada, volviendo a sacar el agua del barco de un Real Madrid que lo pasaba mal en defensa.

Adán fue protagonista en los siguientes minutos por dos acciones bien diferentes. La primera, un balón colgado en el que salió y sufrió un choque brutal con Casemiro del que ambos salieron, afortunadamente, ilesos. La segunda, un paradón a un disparo de Isco que bien podría haber sido el 1-0.

Camarasa tuvo que salir del encuentro por una lesión, siendo sustituído por Andrés Guardado. Con esto y poco más se llegó al descanso, con un peligroso 0-0 que acercaba la sombra del tercer empate consecutivo en Liga del Real Madrid.

Asedio del Madrid sin premio

La segunda parte empezó con un Madrid más animado, conocedor de que si no marcaba y rápido, el Bernabéu se podría impacientar. Y reaccionó de la mano de un Isco que sacó su varita mágica para controlar un balón que cayó con nieve para hacer la ocasión más clara del Real Madrid.

El malagueño abrió a Bale en la banda, el galés galopó y centró el balón raso a un Cristiano que no atinó a rematar a puerta. Después la tuvo Carvajal, que estrelló su disparo en el palo. El Madrid apretaba y el gol parecía ser cosa de minutos.

Eso sí, las sensaciones transmitidas en defensa no eran las mejores, con muchas dudas a la hora de despejar el balón o detener las internadas de Tello y Francis. Kroos lo intentó desde lejos y se topó con Adán mientras el reloj apremiaba a los blancos y daba esperanzas a los de Setién.

De repente, a Zidane se le puso mala cara con una nueva lesión, la de Marcelo. El brasileño se fue del campo y, con Theo lesionado, Zidane tuvo que innovar: metió a Lucas Vázquez y cambió a Modric por Mayoral. Era todo o nada para los blancos.

Y llegó el gol de Sanabria

El asedio comenzó con un taconazo de escándalo de Bale que detuvo Adán con un paradón todavía más escandaloso. La siguiente que detuvo fue de Mayoral, con un Madrid volcado al ataque. Sin embargo, tras ese arreón, el Madrid volvió a enfriarse y el público, a tensionarse.

Quedaban 10 minutos y el 0-0 seguía campeando en el marcador, haciendo subir los decibelios en el coliseo blanco. Entramos en la ‘zona Real’ en la que el Madrid ganó prácticamente la pasada Liga, los últimos minutos del partido en los que sacaron muchos puntos.

Pero esta vez no llegó el gol del milagro, no llegó el Morata que desatascara el partido, más bien llegó todo lo contrario. Sanabria aprovechó un centro medido de Barragán para cabecear a puerta y poner el 0-1 en el luminoso, todo un golpe al mentón del Madrid que le dejó KO.

Con este gol y este resultado, el Real Madrid se queda a siete puntos del Barcelona y sin el récord de partidos consecutivos marcando del Santos de Pelé. Una noche para olvidar para el conjunto blanco, que ha empezado el campeonato liguero de la peor manera posible después de un arranque ilusionante ganando ambas Supercopas con una superioridad manifiesta.