El ex compañero de David Suazo que botó $14 millones está en la ruina

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Fabián O’Neill fue un futbolista excelso. “El Mago”, como lo apodaban, fue figura en Nacional de Motevideo, pasó por Juventus -donde compartió equipo con Zinedine Zidane, que alguna vez definió al uruguayo como el mejor jugador que había visto- Perugia y Cagliari, en el que fue capitán y figura absoluta. De él se dijo en su momento que podía ser lo que se propusiera; talento para jugar no le faltaba. Pero su nombre desapareció de las grandes luminarias tan pronto como su conducta lo fue alejando de las canchas: se retiró del fútbol profesional antes de cumplir los 30 años. En una entrevista publicada por el diario “El País” de Uruguay, O’Neill recordó todos los estados por los que pasó en ese largo viaje que vivió como jugador.

En Montevideo, a 290 kilómetros de Paso de los Toros, su ciudad natal, atiende una verdulería, no reniega de su pasado y disfruta de sus elecciones. Se describe feliz. Vive en lo de su suegra, junto a su actual mujer Andrea. “Es la única que amé”, admite. Con ella tuvo un hijo, Favio (jugador de la séptima división de Nacional), y asegura que gracias al nacimiento de él, la relación con sus otras dos hijas -fruto de dos relaciones anteriores- ha mejorado.

 

“De mañana ya me vengo para acá. Ayudo a Janet, la dueña, que es hija de un amigo mío que tiene boliche en Paso de Los Toros. Además acá tengo fiado, ahí está el tema, je. Y cuando el ‘Quero’ (Eduardo) se va yo le atiendo el puesto. La gente no se extraña porque ya me conocen”, relata, divertido.

 

A los 43 años, confiesa cuáles son hoy sus expectativas: “Quiero seguir así, no quiero estar al lado de los ricos. Nunca lo quise, el rico era yo. Por suerte todavía quedan algunos códigos. Poquitos, pero quedan. En Paso de los Toros y acá, quedan algunos códigos. Gente que ve que estoy mal y me da una mano”.

 

Sin escrúpulos, reconoce que trabajar no le gusta. Pero es necesario. Que hoy no tiene nada y no reniega. Supo vivir en una hermosa estancia, con vista al Río Negro y mucha ovejas. En las paradisíacas playas italianas… “Lo tuvo todo, dinero, fama y mujeres. Su habilidad en la cancha lo llevó a jugar en Nacional, Cagliari, Perugia y Juventus de Italia. Fue alabado por Zinedine Zidane y formó parte del polémico seleccionado del Mundial 2002. Vivió cerca de las adicciones y lejos de una conducta profesional. Al retirarse del fútbol, con menos de 30 años, dejó entre los hinchas la amarga sensación de que pudo haber ido más lejos, ser el jugador de élite que no llegó a ser”, describe el prólogo de su autobiografía ‘Hasta la última gota’.

En junio del año pasado, O’Neill fue operado de la vesícula. Debía estar tres años sin tomar alcohol, pero la buena letra le duró un mes. “Ahora no me duele nada. Por fuera parezco un auto para vender, que no se sabe si tiene motor o si tiene batería”, se ríe de sí mismo.

 

“Tuve 14 millones de dólares y los perdí. Pero a mí no me molesta ser pobre. No me cuesta. Yo teniendo para tomar y que mis hijos estén bien, ya está. Que mis hijos estén sanos es tener un platal para mí. Después comer, se come arroz con huevo igual. Caballos lentos, mujeres rápidas y timba, eso es lo que hace que no te quede nada. Siempre timbeaba. Yo tuve 20 caballos en (el hipódromo de) Maroñas. Cuando era jugador timbeaba más, porque tenía más plata. Ahora no puedo porque no tengo nada”, relata.

 

DATO

O’Neill fue compañero de David Suazo en el Cagliari en 2002.

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