Rolando Palacios: “He dejado a mi hija por esta medalla”

Un fracaso en su plan de trabajo, una seria lesión, una larga ausencia de su país y estar lejos de su familia han sido obstáculos que el velocista Rolando Palacios libró en los últimos años para que este martes pudiera darle a Honduras su primera medalla de oro en los Centrocaribes-2014.

A Palacios, atleta nacido en La Ceiba, región costeña de Honduras bañada por el Caribe, le falló el plan de irse a preparar al lado de Usain Bolt, pero “no se dio lo que quería”.

Entonces vino un cambio de entrenador. Después de desligarse del coach Glenn Mills, Rolando se puso a trabajar con el dominicano José Rubio. “Con él he tenido un trabajo duro. Me ha formado”.

Asimismo, en 2012 Palacios tuvo que sobreponerse a una lesión tan severa que casi le hizo perder el gusto por correr.

“Me lesioné de la pelvis y ya me quería retirar, pero me propuse demostrar que en Honduras se puede ganar”, recuerda.

Habiendo librado ese mal físico, Rolando se alejó de su país. En Honduras dejó a su familia y se pasó los últimos meses entrenando en Republica Dominicana.

“He pasado un año fuera de mi país, dejando a mi familia, a mi hija por esta medalla”, comparte el velocista catracho.

Todas esas vicisitudes superadas han tenido recompensa este martes con el triunfo de Cruz Rolando en la prueba de los 100 metros libres de los Centrocaribes Veracruz-2014.

No obstante, llegar al oro -el primero de Honduras en estos Juegos- no fue fácil en la competencia celebrada en el estadio Heriberto Jara Corona de la ciudad de Xalapa, capital de Veracruz.

“Salí demasiado lento y casi me caigo en la salida porque la pista estaba demasiado mojada. Los spikes también estaban mojados”, relata Rolando.

A pesar de que la prueba de los 100 metros planos dura casi lo mismo que un suspiro, Palacios supo y pudo rehacerse: “Aceleré al final porque soy muy bueno para acelerar, tengo velocidad por naturaleza, eso me ayudó para ganar el oro”.

Su triunfo fue de película. Fue un final de fotografía. El resultado preliminar indicó un 10.27 segundos compartido con Levi Cardogan de Barbados. Fue necesario recurrir al photo finish para saber que Rolando había ganado con un tiempo de 10.261, apenas tres centésimas de segundo menos que el caribeño.

“En la mente me había propuesto que iba a ganar esta medalla. Estoy muy satisfecho con ella. Sé que la gente de mi país ha de estar muy alegre por esto. Yo no sé qué palabras decir. Estoy feliz”, dijo jubiloso tras recibir su presea dorada.

Asimismo, Rolando pensó en las consecuencias positivas que podría tener este triunfo. “Yo espero que con esta medalla se pueda dar apoyo no solo para mí sino para los más jóvenes, porque ahora hay un Rolando, pero después se retira y habrá otros que seguirán el camino”, reflexiona.

La medalla también hace que Rolando se establezca nuevas metas y le ha ayudado a dejar en el pasado aquella lesión en la pelvis que casi lo retira.

“Ahora sueño con los Panamericanos y con los Juegos Olímpicos”, dice ilusionado y convencido de que puede optimizar su rendimiento: “Yo puedo correr con un mejor tiempo, un 10.15 o un 10.10, porque me he preparado para eso”.

Sobre los motivos que lo llevaron a hacerse especialista en una prueba de velocidad, algo que raramente sucede en su país, Palacios argumentó que él decidió seguir su sueño y superar todas las adversidades que se le atravesaron en el camino.

“Lastimosamente en Honduras no hay nada, hermano, lo tengo que decir. En mi país sólo hay delincuencia, y lo digo porque es lo único que se ve, pero siempre he querido lograr objetivos grandes. Yo soy de la costa, me fui a la capital para lograr un objetivo que era estudiar, eso no se ha dado por tiempo, pero con este resultado me quiero ir a estudiar con el apoyo de mi Comité Olímpico”.

Por último, Rolando no dejó de pensar en la persona que ha motivado la presea dorada. Tiene cinco años y se llama Giselle. “Esta medalla se la dedico a mi hija. Ya espero poder verla en el aeropuerto y abrazarla. He hablado con ella y me ha dicho, “papi, ya te quiero ver”, yo también quiero verla”, dice el campeón catracho de la velocidad profundamente emocionado.

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