Tras hacer historia en Inglaterra al Leicester City ahora lo acecha el descenso

El equipo del Leicester City puede ser el primer campeón de la Premier League que desciende al año siguiente. La última derrota que sufrieron los “foxes” fue 0-3 en casa contra el Manchester United.

En Filbert Way ya apenas nadie piensa en esa eliminatoria de Champions frente al Sevilla y la misma hinchada que proclamaba como Emperador a Claudio Ranieri asiste impasible al derrumbe de un equipo que no ha marcado ni un gol en las cinco últimas jornadas de Liga, que acumula cuatro derrotas consecutivas y ha perdido esa personalidad que le condujo a la gloria hace nueve meses.

“Si los jugadores no me quieren, pueden ir a ver al presidente y pedirle que me eche” explicó el entrenador italiano minutos después de que su equipo fuera barrido por el Manchester United y aunque expresó luego que se trataba de una sorna nadie respondió en la sala de prensa con esas risas olvidadas en el tiempo.

La realidad, hoy, muestra un equipo sin alma. Jugadas 24 jornadas de la pasada campaña entre Vardy (18) y Mahrez (14) sumaban 32 goles que este curso se reducen a ocho (cinco y tres); el equipo apenas ha marcado 24 goles y ha encajado 41, más incluso que los 38 que le habían marcado hace dos cursos a estas alturas, cuando era colista.

Simpson, Morgan, Huth y Fuchs, esa defensa gigantesca, es hoy un juguete; Drinkwater y Albrighton parecen clavados con plomo al suelo; Okazaki ya no es aquel japonés eléctrico y Schmeichel a duras penas mantiene el tipo en la portería. Si a ello se añade que el rendimiento de los fichajes (Luis Hernández ya se marchó) ha sido decepcionante puede empezar a entenderse qué ocurre.

La afición se muestra tan fría con Ranieri como su propio vestuario, desde donde no ha surgido ninguna voz en defensa del mismo entrenador al que todos abrazaban en ese pasado idílico. Su encontronazo con Leo Ulloa, al que no permitió salir del club de ninguna manera en el mercado de invierno, provocó otra vía de agua en la relación entre técnico y futbolistas y por más que Claudio proclama que “debemos mantenernos todos unidos” la división se entiende evidente.

Desde que se creó la Premier League en 1992 nunca un campeón vivía una situación como la del Leicester. Campeón en 1995, el Blackburn Rovers era 17º en la sexta jornada de la temporada 1995-96, pero en la undécima ya estaba en mitad de tabla y en la jornada 24 ya era séptimo, mismo puesto en que acabó el campeonato. Hasta hoy el Chelsea del último curso fue el peor defensor del título.

El Chelsea y Mourinho tienen relación curiosa con el Leicester y Ranieri. El italiano firmó por los foxes mientras en Stamford Bridge aún saboreaban el trofeo de la temporada 2014-15 con el portugués en el banquillo.

Mou recibió con sorna el fichaje del veterano técnico recordando su historial huérfano de títulos y su limitado dominio del idioma inglés… Y cinco meses después, una derrota en Filbert Way provocó su destitución entre la euforia atropellada de los fans del Lester, al que aquel triunfo catapultó al liderato.

El Chelsea, con Guus Hiddink, acabó la temporada en décima posición, el peor puesto histórico de un campeón de la Premier mientras el Leicester celebraba su título con una fiesta por todo lo alto… Antes de que Kanté se marchase a Stamford Bridge y los sueños de la nueva temporada le escupieran este presente tan alejado de aquellos fastos.

“El ánimo se ha acabado. Ni animan ni protestan; ni gritan ni se desesperan. El campo se llena pero en silencio, como quien va a una función que ya conoce y le disgusta pero a la que se siente obligado a asistir” refiere Brian Owen, corresponsal de SPORT en Inglaterra y que, tampoco, se atreve a pronosticar el futuro inmediato del campeón.

 

 

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