EE.UU. realiza la primera ejecución federal en casi 2 décadas

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El gobierno de Estados Unidos realizó el martes su primera ejecución federal en casi dos décadas: un hombre que mató a una familia de Arkansas en la década de 1990 como parte de un complot para construir una nación sólo para blancos en el noroeste del país.

En 1996, Daniel Lewis Lee y otros cuatro miembros de una organización supremacista blanca se embarcaron en una ola de crímenes que incluyó los asesinatos del traficante de armas William Mueller, su esposa, Nancy, y su hija de 8 años, Sarah Powell. Los cinco acusados ​​fueron arrestados y condenados.

Estaba previsto que Lee recibiese una dosis letal del potente sedante pentobarbital a las 16:00 horas del lunes. Pero se paró por la orden emitida el lunes en la mañana por la juez de distrito Tanya Chutkan.

Sin embargo, La Corte Suprema de Estados Unidos despejó el martes el camino para la reanudación de las ejecuciones de presos en cárceles federales, revocando la suspensión decretada antes por la juez Chutkan.

La decisión fue tomada en una ajustada votación de los miembros de la Corte, por cuatro votos contra cinco, en la que se acordó que “las ejecuciones pueden proceder según lo planeado”.

La ejecución se hizo pese a la objeción de la familia de las víctimas, de acuerdo con The Associated Press.

Lee, de 47 años, de Yukon, Oklahoma, murió por inyección letal en la prisión federal de Terre Haute, Indiana.

“No lo hice”, dijo Lee justo antes de ser ejecutado. “He cometido muchos errores en mi vida, pero no soy un asesino… Están matando a un hombre inocente”.

La decisión de seguir adelante con la ejecución, la primera por parte de la Oficina de Prisiones desde 2003, generó un fuerte escrutinio de grupos de derechos civiles y los propios familiares de las víctimas de Lee, que presentaron una demanda para tratar de detenerla, citando el temor por el coronavirus.

Argumentaban que Lee merecía una sentencia de cadena perpetua y no ser ejecutado. Subrayaron que el coacusado de Lee y el presunto cabecilla del grupo, Chevie Kehoe, recibió prisión de por vida y no pena de muerte.

Los críticos han calificado a las ejecuciones como un movimiento peligroso y político. Los críticos argumentan que el gobierno está creando una urgencia innecesaria y manufacturada en torno a un tema que no ocupa un lugar destacado en la lista de preocupaciones estadounidenses en este momento.

También es probable que agregue un nuevo frente a la conversación nacional sobre la reforma de la justicia penal en el período previo a las elecciones de 2020.

“El gobierno ha estado tratando de presionar por estas ejecuciones a pesar de que persisten muchas preguntas sin respuesta sobre la legalidad de su nuevo protocolo de ejecución”, afirmó Shawn Nolan, uno de los abogados de varios hombres que enfrentan la ejecución federal.

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