El histórico trasplante total de cara de una joven superviviente de intento de suicidio

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Katie Stubblefield perdió la cara cuando tenía 18 años. Tres años después, a los 21, los médicos de la Clínica Cleveland de Ohio le han proporcionado una nueva. Es la paciente más joven en recibir un trasplante de este tipo en los Estados Unidos y su imagen es la portada del número de septiembre de la prestigiosa revista National Geographic.

El 25 de marzo de 2014 la joven se disparó con un rifle en un intento de suicidio, destrozándose la mayor parte de la cara. Antes de enfrentar el trasplante, tuvo que someterse a 22 cirugías para intentar reconstruir su rostro.

La operación que le ha proporcionado una nueva identidad facial ha durado 31 horas, al principio de las cuales los médicos tuvieron que retirar el rostro de la donante.

Gracias al trasplante Katie Stubblefiend recibió cuero cabelludo, frente, los párpados superiores e inferiores, las cuencas de los ojos, la nariz, la boca y los labios, las mejillas, la mandíbula superior y parte de la mandíbula inferior, los dientes y músculos faciales.

Un año de espera y por fin una donante

Tras ingresar en la lista para trasplantes tuvo que esperar más de un año hasta encontrar a un donante, Adrea Schneider, una mujer de 31 años que había fallecido por sobredosis. Su abuela accedió a donar su rostro.

Aunque en un primer momento se había pensado en un trasplante parcial, los cirujanos principales Brian Gastman y Frank Papay finalmente decidieron que un trasplante completo tendría un mejor aspecto, aunque incrementaba los riesgos de rechazo. La familia de Katie estuvo de acuerdo y lo autorizaron.

Un trasplante gracias a las Fuerzas Armadas

Gran parte del coste del trasplante y cuidados de Katie ha sido pagado por el Departamento de Defensa, a través del Instituto de Medicina Regenerativa de las Fuerzas Armadas, porque, debido a la juventud de la paciente y a las heridas balísticas que presentaba, cualquier soldado es susceptible de encontrarse en la misma situación.

Durante el resto de su vida, Katie tomará potentes medicamentos antirrechazo y se convertirá en sujeto para el estudio de esta cirugía todavía experimental.

Katie quiere ir a la universidad y está considerando cursar una carrera que le permita ayudar a personas en situaciones difíciles como la suya.