El terrible caso de una medallista paralímpica belga que pide la eutanasia: “No quiero sufrir más”

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Marieke Vervoort ya lo había advertido en la previa de los Juegos Paralímpicos de Río de Janeiro 2016: “Espero acabar mi carrera con un podio. Comienzo a pensar en la eutanasia”. Dos meses después del final de aquellos juegos parecía recobrar fuerzas y dejar a un lado la idea de morir: “Cuando sea el momento, será”.

Finalmente, la atleta de 38 años reconoció que está lista para despedirse de este mundo, después de padecer dolores continuos a causa de la tetraplejía progresiva que arrastra desde su adolescencia.

“No quiero sufrir más. Es muy difícil para mí ahora. Me deprimo más y más. Nunca tuve estos sentimientos antes. Lloro mucho”, aseguró a Telegraph desde la cama ubicada en el quinto piso del Hospital Universitario de Bruselas.

La oriunda de Diest, quien obtuvo una medalla de plata en su última participación en los Juegos Olímpicos, ahora está paralizada desde sus pechos hacia abajo, perdió parte de la visión, sufre espasmos por el dolor, no logra concebir el sueño por más de 4 horas seguidas y apenas puede comer.

Un neurólogo se quedó conmigo toda la noche mientras tuve un espasmo tras otro.“Él dijo que no era un ataque epiléptico, sino solo el cuerpo que gritaba: ‘Tengo tanto dolor. Ya he terminado'”, confesaba la deportista belga.

“Un oculista me vio y calificó mi vista en, dos sobre diez, de un ojo y el otro solo uno sobre diez. Dijo que no había nada que él pudiera hacer, porque el problema venía de mi cerebro”.