En un laboratorio japonés, en la ciudad de Kanazawa, cumplieron el sueño de muchos: un helado que no se derrite que ya está a la venta en ciudades como Tokio y Osaka.

“El polifenol tiene propiedades que hacen que sea más difícil que se separen el agua y el aceite. Por eso una paleta que lo contenga durará mucho más que lo habitual”, explicó Tomihisa Ota, del Centro de Investigación y Desarrollo de Bioterapia donde se hizo el maravilloso descubrimiento.

Este especial helado, que se comercializa con el nombre de Kanazawa, surgió – como gran parte de los mejores inventos- de casualidad.

Fue cuando le solicitaron a un chef pastelero que hiciera pruebas con polifenol líquido, un químico natural extraído de las frutillas, que descubrió que los lácteos se solidificaban cuando entraban en contacto con la sustancia.

La iniciativa de experimentar con el polifenol surgió como parte de un programa para ayudar a los granjeros y productores de frutillas que se vieron afectados por el tsunami y terremoto del 2011.