Kim Jong-Un se lleva su propio inodoro a la cumbre con Trump

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En su arribo hace unos días a Singapur para la cumbre con Donald Trump, el líder de Corea del Norte, Kim Jong-Un, tenía un singular acompañante: su inodoro.

Y es que, de acuerdo con USA Today, el joven mandatario se aseguró de llevar su propio retrete al encuentro con su homólogo estadounidense con el fin de evitar el escrutinio hasta de sus desechos corporales.

El gobierno norcoreano envió aviones como señuelo para frustrar un posible ataque a su líder, además de llevar su propia comida para evitar envenenamientos y viajar en una limusina blindada, pero también llevó un inodoro “para evitar que buzos de alcantarilla puedan investigar las heces del líder supremo”.

“Las excreciones del líder contienen información sobre su estado de salud, por lo que no pueden quedarse”, dijo en 2015 Lee Yun-keol, quien renunció al gobierno de Corea del Norte. La salud de Kim-Jong Un ha sido motivo de especulación desde que se le vio cojeando en 2014. Otros datos de su vida permanecen inciertos, como su edad y número de hijos.

Esta no sería la primera ocasión en que el líder de Corea del Norte viaja junto al retrete, pues hizo lo mismo en abril, cuando se reunió con el mandatario sudcoreano Moon Jae-in en la aldea fronteriza de Panmunjom y la primera entre los líderes de ambos países en más de 10 años.

A dicho encuentro llevó también sus propios lápices y plumas, mientras que su equipo limpiaba todas las superficies que tocaba con tal de que no dejase huellas.

Kim Jong-Un suele tomar medidas similares al viajar dentro de su propio país, principalmente cuando inspecciona bases militares y fábricas manejadas por el estado. Lo mismo hacía su padre, Kim Jong-Il.

Cabe destacar que en 2016, un exagente soviético dijo que encontró evidencia de que el régimen de Stalin en los 40 analizaba el excremento de otros líderes internacionales.