Por qué les quieren entregar lavadoras a hombres en este país latinoamericano

“De eso tan bueno no dan tanto”, dicen en Colombia.

Así que cuando Marcela Guerrero y su pareja Emerson Ortiz se enteraron de que les iban a regalar una lavadora (o lavarropas), no lo podían creer.

Realmente desconfiaban de que fuera cierto y hasta que no llegó, el 29 de noviembre de 2014, y vieron que efectivamente era suya, no terminaron de convencerse.

A esta pareja que vive en un modesto apartamento de la localidad de Suba, en el norte de Bogotá, les cambió la vida, como lo cuentan en el video que acompaña a esta nota.

La de ellos es una de las dos familias que participaron de un pre-piloto realizado por Ximena Peña, profesora asociada e investigadora de la facultad de economía de la Universidad de Los Andes de Colombia, y su equipo.

La lavadora, una relativamente económica, costó 626.000 pesos colombianos (unos US$240).

Los investigadores quieren ver qué ocurre cuando entra una lavadora al hogarde una familia que no la tenía y en la que el lavado se hace a mano o en lavadora alquilada (generalmente manual, que requiere estar casi continuamente frente a ella para operarla).

Transformación en los roles

“¿Será que una cosa sencilla como un electrodoméstico podrá acelerar latransformación de los roles sociales?”, le contó Peña a BBC Mundo que pensó durante la génesis de este proyecto.

Son fundamentalmente las mujeres las que dedican largas horas a la semana al lavado de ropa.

Así que los académicos diseñaron con psicólogos un entrenamiento para el uso del aparato que les entregaron enfocado en el hombre de la casa, para que sea él quien tome la responsabilidad del lavado.

“Eso puede redundar en que los hombres participen más en las labores del hogar, no solo en el lavado sino en las otras”, cree Peña.

Ella estima, sin embargo, que no alcanza solo con que haya una transformación en los hombres.

“Las mujeres creemos que nosotras sabemos hacer mejor las tareas del hogar que los hombres”, dice, y eso hace que en muchos casos no aceptemos que el hombre haga las cosas.

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