Saber nadar es algo que puede salvar la vida. Y en algunas de las universidades más prestigiosas de China también puede salvar una carrera o hundirla. A partir del próximo curso, la Universidad pekinesa de Tsinghua, la que se encuentra más alto en los rankings internacionales de toda la República Popular, obligará a sus estudiantes a demostrar que pueden dar brazadas sin hundirse, si al terminar sus estudios quieren recibir el título de licenciatura.

La Universidad de Pekín —el centro académico más prestigioso, a ojos chinos— y la de Xiamen, en la costa, también exigen esa certificación.

La norma ya existía hace 90 años, poco después de la fundación del centro en 1911, originalmente como centro de estudios preparatorio para alumnos chinos que iban a estudiar en Estados Unidos. Ya entonces intelectuales de fama, como el escritor y pedagogo Liang Shi-Chiu en 1915, tuvieron que someterse a un “examen de recuperación” para demostrar sus habilidades natatorias después de fracasar estrepitosamente en el primer intento, según ha recordado al diario Beijing News el director de Ciencias Deportivas y Educación Física de la Universidad, Liu Bo. Aquel reglamento se acabó derogando ante el aumento del alumnado y la falta de piscinas suficientes para practicar.

Pero con la nueva prosperidad china, las condiciones han mejorado. Hoy día, Tsinghua hace gala de una piscina descubierta y una zona, el Natatorium, dedicada íntegramente a los deportes acuáticos.

FuenteAgencias
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