El descomunal éxito taquillero de la película “Titanic” que se mantiene inalterable tras 20 años

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Las salas cinematográficas registraron un éxito sin precedentes con “Titanic”, una de las películas más aclamadas de la historia del cine y que ahora está de celebración. El laureado título de James Cameron cumple este 19 de diciembre veinte años desde su estreno en las salas de Estados Unidos, a las que llegaba como una de las producciones más caras de todos los tiempos.

Cerca de 300 millones de dólares habían invertido en ella Cameron y su equipo. Para poder realizarla, de hecho, el director se comprometió a renunciar a su sueldo —de unos 8,5 millones de dólares— si el largometraje no era un éxito. Para su fortuna, no tuvo que hacerlo.

Récords sin precedentes

Titanic no defraudó y apenas tardó unas semanas en convertirse en la película más taquillera que había visto el cine hasta el momento, destrozando los registros de la que llevaba veinte años en el top: «Star Wars: La Guerra de las Galaxias».

659 millones de dólares, nada más y nada menos, consiguió granjearse «Titanic» en salas, por los 461 que había cosechado el filme de George Lucas en 1977. Hasta entonces, «ET: El extraterrestre», con 435 millones en salas, había sido el largometraje que más se había acercado a los números de «La Guerra de las Galaxias».

A día de hoy, los ingresos reportados por toda la atmósfera que rodea a Titanic superan la friolera de 2.187 millones de dólares.

Tuvieron que pasar más de doce años hasta que otro filme igualase los registros de «Titanic». Fue otra obra de Cameron, «Avatar», la que destronó a su hermana en 2009, antes de que la séptima película de Star Wars, «El despertar de la fuerza», se colocase en el primer cajón del podio en 2015 con sus casi 937 millones de recaudación. Pese a ello, la producción de Cameron sigue manteniendo otro récord histórico: todavía hoy es la única cinta en la historia en permanecer como líder de cartelera durante quince semanas consecutivas.

«Titanic» tuvo un éxito sin precedentes. También arrasó en los Oscar, en los que consiguió once premios y catorce nominaciones. Solo «Ben-Hur» y «El Señor de los Anillos: El Retorno del Rey» la igualan en galardones, aunque no fueron nominadas en tantas categorías. A catorce premios, por su parte, también optaron «Eva al desnudo» (1950) y «La La Land», pero solo consiguieron seis.

La historia sobre el lujoso navío consiguió captar la atención de la audiencia del momento como hasta entonces no lo había hecho ninguna película. Y eso que en los últimos años Hollywood había asistido al estreno de cintas de un nivel superlativo. Títulos como «Pulp Fiction», «Braveheart», «Forrest Gump», «Cadena Perpétua», «Toy Story», «El indomable Will Hunting», «Los Puentes de Madison», «Seven», «Jackie Brown», «La Roca», «Trainspotting», «Fargo», «Scream», «El Rey León» o «Misión Imposible» se habían estrenado en los tres últimos años. De una diversidad temática muy amplia, dirigidas por varios de los mejores cineastas y amoldadas a toda clase de gustos, pero ninguna logró acercarse a los guarismos de «Titanic».

La base de una leyenda

Porque la película de Cameron fue un auténtico fenómeno social. Los espectadores sabían a la perfección el cruel sino que aguardaba al «Buque de los Sueños». También que la historia entre Leonardo Di Caprio y Kate Winslet, Jack y Rose para los amigos, nunca llegaría a buen puerto —nunca mejor dicho—, pero continuaban llenando las salas semana a semana. Muchos de ellos, incluso, repetían. No tenían mejor plan para el sábado que ver al «Titanic» hundirse y recrearse en su solemnidad.

Más allá de encumbrar a Di Caprio —que, para sorpresa general, no fue nominado a Mejor Actor—, de abarrotar de ojos curiosos la urbe de Southampton («la ciudad del Titanic», de donde eran casi la mitad de los fallecidos y donde la historia del barco es casi tema tabú) y de provocar una neumonía a Kate Winslet durante el rodaje, «Titanic» forjó la leyenda del transatlántico más famoso de todos los tiempos.

Al ritmo de la canción más internacional de Celine Dion y de aquella orquesta que se quedó tocando hasta el final, Cameron confeccionó una historia para todos los públicos, que invitaba a la audiencia a identificarse con sus elaborados personajes. En la primera hora y media de las tres que dura la película, el director y guionista consiguió crear tramas y vínculos inolvidables entre los pasajeros, a quienes inevitablemente el espectador terminaría viendo morir (o salvarse sufriendo mucho, si tenían suerte), a partir de la colisión con el iceberg.

El factor humano

La audiencia lo sabía, pero pese a ello entregaba su alma al relato de Cameron una y otra vez, que lograba conmover incluso a los que esperaban con ansia y hastío la llegada de la acción más desenfrenada en la segunda parte del filme. En silencio, millones de ojos vidriosos padecían el fatal destino de los protagonistas de la barbarie, fruto de un error de doble filo que puso de manifiesto que la estupidez humana, como decía Albert Einstein, es infinita.

Por un lado, el fallo de cálculo en el número de botes salvavidas, que respondía a una letal cuestión de egocentrismo: que estos pequeños barcos afeaban la cubierta de un navío exclusivo. Por otro, aunque relacionado con lo mismo, las intenciones de los responsables del transatlántico de cubrir el viaje inaugural en tiempo récord, para que la prensa reconociese la proeza de un buque que terminaría copando esos titulares, aunque por otros motivos.

En 2013, un año más tarde de que se cumplieran cien años del hundimiento del Titanic —y de que se reestrenase el largometraje de Cameron en 3D—, llegó a los cines una suerte de comedia romántica titulada «Un invierno en la playa». En un momento de la película, su protagonista, Samantha, interpretada por Lily Collins, habla de que el planeta está habitado por dos tipos de personas: «los románticos y los realistas». «Titanic» logró encandilar a ambos, a los que soñaban con la historia imposible entre Jack y Rose y a los que sabían que esta nunca existiría. En eso fundamentó su éxito el cineasta: en una historia que cocinó a fuego lento en la primera parte de la cinta y que remató del único modo posible para forjar una leyenda eterna.

Fuente: Diario ABC España