Escasez de preservativos en Venezuela aumenta embarazos y casos de VIH

Las consecuencias de la economía planificada son cada vez más dramáticas en Venezuela. Faltan alimentos, artículos de higiene y medicamentos. Ahora, la escasez de preservativos es una amenaza sanitaria.

El sida y los embarazos no deseados son de por sí graves problemas en Venezuela, y, si bien los rumores en algunos medios sobre que actualmente un paquete de preservativos cuesta más que un iPhone se deben tomar con reservas, lo cierto es que una plataforma venezolana especializada en bienes de consumo escasos ofrece doce condones de marca por 1.600 bolívares, lo que corresponde aproximadamente a lo que gana un empleado estatal en una semana.

Desde hace semanas, los preservativos brillan por su ausencia en farmacias y negocios del ramo en Venezuela. Los condones no se producen en el país, sino que se importan, y la situación económica es tan desastrosa que hace que sea casi imposible importar productos que no cuenten con la subvención del Estado. A eso se suma el control estricto de las divisas por parte del gobierno venezolano. Según activistas, se teme que la ya alta tasa de enfermedades venéreas y embarazos juveniles siga in crescendo.

Alta tasa de embarazos no deseados

Según informes del Fondo de Población de las Naciones Unidas, una de cada cinco mujeres venezolanas se convierte en madre antes de cumplir los 18 años. Según el Ministerio de Salud, esa cifra es incluso de un 25 por ciento, lo que coloca a Venezuela en la peor posición con respecto a embarazos juveniles entre los países de América Latina. Solo en Honduras y Nicaragua el número de jóvenes embarazadas antes de cumplir 18 es mayor. El motivo principal, dice Madymar León, psicóloga y directora de la ONG Asociación Venezolana para una Educación Sexual Alternativa (AVESA), sigue siendo la falta de esclarecimiento adecuado sobre la sexualidad.

La labor de AVESA es lograr que los jóvenes se comporten de manera responsable y reflexiva en lo que respecta a su sexualidad, lo que incluye el uso de anticonceptivos. “Desde hace algunos años hay escasez de anticonceptivos, y ahora se hace cada vez más difícil conseguir preservativos”, explica León, con lo cual “el aumento de embarazos no deseados está programado, y, con él, también es probable que suba la mortalidad materna”. Como en la mayoría de los países latinoamericanos, el aborto está prohibido en Venezuela. Solo se permite abortar a aquellas mujeres cuya vida corre peligro por el embarazo. “Más embarazos no deseados desembocarán en más abortos ilegales”, subraya la psicóloga, “y estos son, a menudo, un gran peligro para la embarazada”.