Futbolista pasó de jugar Champions League a ser fontanero

Lee Roche vivió el sueño de cualquier joven de una cantera de equipo potente. Debutó con el primer equipo del Manchester United, el de Alex Ferguson, David Beckham, Ryan Giggs, Paul Scholes y compañía.

Lo hizo en las competiciones domésticas y también en la siempre lujosa Champions League, en un encuentro el 18 de marzo de 2003 ante el Dépor, en Riazor, con el United ya clasfiicado para la siguiente fase. Fue titular y solo duró los primeros 45 minutos de un choque que los de Javier Irureta ganaron 2-0, con goles de Víctor Sánchez del Amo y otro en propia meta.

Lateral derecho y, en ocasiones mediocentro, era el inicio de la carrera de un futbolista, dentro o fuera del United pero que no fue a más. En diferentes cesiones, pasó por el Burnley y el Wrexham, intercalando con regresos al United, y acabó pasando también por algún equipo irlandés.

Fue cayendo del cielo de uno de los clubes más grandes de Europa hasta los más modestos. Una subida tan rápida como el descenso, siempre mucho más difícil que asumir.

«Quizá me debería haber socializado más, como O’Shea o Fletcher, yo me iba de los entrenamientos a casa. Era muy callado y no me mezclaba con los muchachos. Creo que me hubiera ido mejor», explica años después en un reportaje en Planet Football.

Tras las citadas cesiones y algunas lesiones, Roche perdió el interés por el fútbol, en 2007, apenas cuatro años después de aquel partido en España y solo con 27 años. «Volvía a casa y no quería ver fútbol en la televisión»,

Tras retirarse, la Asociación de Futbolistas Ingleses le ayudó a reintegrarse en el mundo laboral. Trabaja a tiempo completo de fontanero y entrena niños de 11 años y es cuestionado habitualmente por esa etapa. «Mis compañeros en las obras me preguntan por el United, pero es un poco aburrido y no voy a estar gritando que jugué en ese equipo», dice.

Y su ejemplo quiere que sirva para muchos otros jóvenes encadilados por la posibilidad de triunfar en el fútbol antes de tiempo. «Deben conocer el mundo real porque la mayoría no tiene un plan por si les va mal en el fútbol y no logran ser profesionales».