Glaucoma, el ladrón silencioso de la vista

El glaucoma se caracteriza por una pérdida de la visión periférica (como si miráramos a través de un túnel) y, en ocasiones, también central debido al daño progresivo que se produce en el nervio óptico.

En los primeros estadios, el cerebro compensa el déficit de visión por lo que es casi imposible que el paciente note la pérdida de capacidad visual. Esta situación asintomática provoca que, aunque en España se calcula que existe alrededor de un millón de personas con glaucoma, aproximadamente la mitad de ellos (cerca de 516.000 españoles) no saben que lo padecen.

En todo el mundo, más de 65 millones de personas padecen glaucoma, que este martes celebra su Día Mundial. Se estima que la prevalencia es del 3,5 % entre personas en el rango de edad de 40 a 80 años. Se calcula que en el año 2020 se alcancen los 76 millones de personas con esta enfermedad y en el año 2040 se superen los 110 millones.

La principal causa del glaucoma, la hipertensión ocular, es asintomática hasta que la enfermedad no se encuentra en un estado muy avanzado. Este hecho es muy relevante ya que la pérdida de visión es irreversible. Por ello, «prevención, seguimiento e investigación son las tres claves a tener en cuenta con motivo de esta jornada informativa», apunta el profesor Luis Fernández-Vega Sanz, director médico del IOFV.

Es una enfermedad que puede diagnosticarse tarde, en ocasiones cuando ya existe una importante pérdida del campo visual, por lo que «es muy importante que las personas a partir de los 40 años acudan al oftalmólogo de forma periódica, con el fin de poder diagnosticar a tiempo esta enfermedad. Además, si existen antecedentes familiares deben realizar revisiones antes», ha advertido el doctor Pedro Pablo Rodríguez Calvo, responsable de la Unidad de Glaucoma del IOFV.

«En realidad, toda la población debería revisar sus ojos cada uno o dos años de manera rutinaria. Resulta fundamental concienciar a los pacientes para que mantengan una constancia en sus revisiones y sus controles con pruebas diagnósticas», ha añadido el doctor Ignacio Rodríguez Uña, especialista de glaucoma en el IOFV.

El objetivo de los tratamientos actuales para el glaucoma es controlar la presión intraocular, pero la eficacia de estos tratamientos es limitada, y se hace necesaria la búsqueda de nuevas estrategias terapéuticas.