Hablan las monjas que fueron abusadas sexualmente por sacerdotes de la Iglesia Católica

El papa Francisco ha vuelto a poner el dedo sobre la llaga en un tema escabroso que pone al descubierto un lado infame de la Iglesia Católica . El sumo pontífice admitió que se cometieron abusos sexuales contra monjas por parte de sacerdotes.

Jorge Mario Bergoglio mencionó que estos actos aún perduran «dentro de la institución y que la Iglesia está tratando de combatir». Su pronunciación oficial ha sido bien recibida por las mujeres víctimas de estos hechos.

Rocío Figueroa y Doris Wagner-Resinger conversaron con la cadena mundial de noticias BBC sobre los abusos sexuales que debieron soportar por años. Según ellas, existe una «cultura de silencio y secretismo dentro de la jerarquía» de la Iglesia Católica.

SE APROVECHARON DE SU FE

Rocío Figueroa , teóloga y profesora en Auckland, Nueva Zelanda, fue víctima de abuso sexual por parte de un cura en Lima mientras realizaba su etapa de claustro. Así se lo contó a la mencionada fuente.

«Tenía 15 años y el fundador me pidió que tomara una dirección espiritual con un pastor, que se convirtió en mi director espiritual», comenzó narrando.

«Después de meses en los que se ganó mi confianza, me pidió a mí y a unos jóvenes que trajésemos nuestra ropa de deportes para practicar yoga. Después de algunas sesiones grupales, empezó con sesiones individuales. Luego me dijo que me enseñaría ejercicios para desarrollar… el autocontrol sobre mi sexualidad».

«Yo era muy inocente, no tenía experiencia sexual previa. Y entonces él empezó a tocarme por todos lados. Yo pensaba -equivocadamente- que él era bueno y yo era la mala».

«Sentí que era culpa mía. Me sentía muy culpable y desorientada. Nunca me violó, pero definitivamente cometió abuso sexual desde mi punto de vista. La primera vez que me di cuenta de que era víctima de abuso sexual tenía 40 años», relató.

EL HORROR LA TERMINÓ ALEJANDO DE LA RELIGIÓN

Doris Wagner-Reisinger renunció a su comunidad religiosa en Alemania a causa de los traumas que vivió en ella. Ella ya no es más una seguidora del catolicismo.

«Antes de que me abusaran sexualmente me abusaron espiritualmente: no me permitían leer libros, ni hablar con nadie sobre asuntos personales», contó.

«Perdí la confianza en mí misma y me volví muy débil. Después de cinco años en esta situación, (un sacerdote) empezó a acercase a mí cuando estaba trabajando sola».

«Venía a mi habitación y se paraba al lado mío y me hablaba. Eventualmente empezó a abrazarme y, en un momento, vino a mi habitación por la noche y empezó a desvestirme y me violó».

«Fue un shock. Yo entendí lo que estaba por pasar pero no podía creerlo. Sabía que no estaba bien. Definitivamente no quería que ocurriera. Pero estaba totalmente convencida: él es un cura, esta es una comunidad sagrada, esto es imposible».

«No podía entender que ocurrían abusos en este mundo, en este mundo perfecto en el que estaba viviendo. Me tomó años darme cuenta de que lo que estaba pasando era violación y de que podía hablar de ello».

«Tuve una crisis de fe severa: mi primer impulso fue pensar eso, si hablaba, dañaría a la Iglesia, así que Dios quiere que me quede callada. Era intolerable. No quiero pensar en esa clase de Dios».

«Eventualmente encontré a otro cura en la comunidad con el que pude hablar y, gradualmente, nos enamoramos. Yo sabía que, si Dios existía… él me había enviado a esta persona, a alguien que me amaba».