Con dos supuestas ceremonias matrimoniales conducidas en árabe, Christopher Rennie Glenn intentaba ocultar el abuso sexual a dos menores de edad cuando trabajaba como contratista de computadores para el gobierno estadounidense en Honduras, entre el 2010 y 2014.

Pero el argumento no le sirvió al estadounidense para salvarse de la condena a cadena perpetua que le fue impuesta el viernes pasado por la Corte Federal de Miami, tras hallarlo culpable de tráfico y explotación sexual a menores de edad.

La historia de Glenn, de 36 años y quien ya había sido condenado a 10 años de cárcel por robarse información militar confidencial de la base aérea Soto Cano, en Honduras, se remonta al 2012, año en el viajó hasta poblaciones pobres de ese país centroamericano para cometer sus fechorías con menores de edad.

Según el documento judicial del caso, la primera víctima fue una menor que vivía con sus padres en una humilde casa de madera, sin electricidad ni agua potable y que en ese momento tenía 16 años.

Glenn les propuso a los papás de la joven que la dejaran trabajar para él como “empleada doméstica” en su casa y que a cambio recibirían una gran cantidad de dinero y la menor tendría comida y un hogar donde vivir, trato que fue aceptado por los adultos, que luego usaron el dinero para remodelar su vivienda.

La menor le confesó a un agente del FBI que le siguió durante tres años las pistas a Glenn, nacido en West Palm Beach, que este la llevó hasta su casa en Comayagua, a 80 kilómetros al noroeste de la capital hondureña, Tegucigalpa, y cerca de la base aérea de Soto Cano, en la que trabajaba.

Ya allí, otro hombre, al parecer amigo de Glenn, le dijo a la menor que su padre había llamado para autorizar que se casara con el contratista, pero ella pidió llamarlo para confirmar lo que le estaban diciendo.

Sin embargo, el hombre se negó y procedió a realizar la ceremonia en un idioma que ella no entendía, árabe. Según el testimonio de la víctima, Glenn le dio luego unas “vitaminas” para que calmara sus nervios, pero que en realidad le hicieron perder el conocimiento.

La menor se despertó al día siguiente en la cama del estadounidense, que se hacía llamar Yusif, sin acordarse qué había pasado y confesó que al poco tiempo empezaron a tener relaciones sexuales casi a diario, situación que le pareció normal en una pareja de esposos. Sin embargo, dijo que algunas ocasiones ella no quería tener sexo y aseguró que llegó a enamorarse de Glenn, con quien vivió cerca de un año.

En el expediente judicial también quedó consignado que en una ocasión ella lo acompañó hacia una población pobre en Honduras para “contratar” a otra menor para que “trabajara para él”. La nueva víctima, cuyos padres también aceptaron que se la llevara el hombre, tenía 14 años.

Y entonces copió su estrategia: fingió una llamada de sus padres autorizando el matrimonio, la ceremonia se hizo en árabe y la menor perdió el conocimiento luego de tomarse unas pastillas. Glenn le pidió a su primera ‘esposa’ que no entrara a la habitación.

La nueva víctima se despertó al día siguiente sin recuerdos de lo que había pasado, desnuda junto a Glenn, quien estaba en ropa interior, y no paró de llorar en todo el día, por lo que la llevaron de regreso a casa.

A principios de este año, la fiscal Vanessa Singh Johannes dijo durante una audiencia que no existe ningún documento ante las autoridades de Honduras sobre los supuestos matrimonios y reveló que en una ocasión Glenn usó un “palo médico largo” para penetrar las partes privadas de una niña en su casa, en Comayagua.

En marzo del 2014, cuando la Policía de Honduras allanó la casa de Glenn para buscar evidencias sobre explotación infantil, encontraron gran cantidad de píldoras que tenían efectos de sedación y hallaron pornografía infantil en su computador, parte del contenido era de la primera víctima.

Luego de que Glenn fue sentenciado a una década de prisión en el 2015, fue acusado de tráfico sexual con menores de edad. Las evidencias presentadas por la Fiscalía fueron suficientes para que un juez federal lo condenara la semana pasada a cadena perpetua.

Fuente: El Nuevo Heraldo