Activistas y trabajadoras domésticas del sur de Florida se concentraron hoy frente a un edificio de Inmigración para arropar a la indocumentada hondureña Reyna Gómez, ante la posibilidad de que fuera víctima de una de las llamadas “redadas silenciosas”, lo que no ocurrió.

Gómez, trabajadora doméstica, acudió a su entrevista regular con las autoridades en el edificio del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Miramar (condado de Broward), al norte de Miami.

Tras presentarse ante un juez con su abogado, Gómez abandonó esta las dependencias federales y señaló brevemente a la salida que la habían tratado amablemente y convocado de nuevo en dos semanas, mientras continúan examinando su caso de petición de asilo.

Activistas y asociaciones comunitarias han alertado del aumento del número de inmigrantes en situación irregular que son detenidos con vistas a su deportación cuando acuden a audiencias judiciales, lo que se conoce como “redadas silenciosas”.

“Se burlan de nosotros. Los inmigrantes vienen a sus chequeos siguiendo la ley y muchos quedan detenidos”, denunció a Efe María Bilbao, activista del grupo United We Dream, quien se desplazó hasta Miramar para acompañar a su compañera Gómez.

Bilbao recomendó a todos los indocumentados o inmigrantes en proceso de regularización de su estatus migratorio que consulten con un abogado antes de presentarse a una corte alojada de estos edificios del ICE.

Gómez, explicó Bilbao, chequea de forma continua sus estatus con las autoridades en las diferentes audiencias a las que asiste, pero “ahora le han pedido más pruebas” para permanecer en Estados Unidos.

Por ese motivo, la hondureña acudió hoy a la entrevista en el edificio de ICE en Miramar acompañada de un abogado.

Con la Administración de Donald Trump, “todos somos prioridad y te detienen simplemente por no tener licencia de conducir”, criticó Bilbao, quien destacó que Reyna, activista del Miami Workers Center, lleva 15 años viviendo en Estados Unidos y contribuyendo con su trabajo a la economía del país.

“Mi vida está literalmente en peligro si regreso a Honduras. Durante 15 años he hecho de todo por arreglar mi estatus migratorio, pero nuestro sistema de inmigración roto me deniega cada oportunidad y me da solo 30 días para hacer algo y podría ser deportada”, señaló en un comunicado Gómez.

Gómez, que huyó de su país por una situación de violencia doméstica, padece una rara enfermedad del espectro de la leucemia y necesita atención médica especializada.

“Estamos aquí en solidaridad con Reyna y contra la guerra que este Gobierno le tienen declarada a los pobres inmigrantes, a los que quita servicios básicos”, dijo con indignación a Efe Marcia Olivo, activista del Centro de Trabajadores de Florida.

Olivo afirmó que continuarán sin desmayo la “lucha por la dignidad de las personas como Reyna para que prevalezca la cordura y la moral”.

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