Madre inmigrante dice que prefiere una cárcel en Estados Unidos que una tumba en Honduras

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María no se llama María. Pidió no revelar su nombre porque tiene miedo que la secuestren. Salió hace tres semanas de Tegucigalpa rumbo a México y después seguir viaje a Texas, donde pedirá asilo. “Si regreso tengo miedo que me maten. Y también tengo miedo de llegar a Estados Unidos y me metan presa”, dice con la voz temblorosa al otro lado del teléfono.

La inmigrante es una de las poco más de 70 que el domingo descansaban en el albergue ‘La 72’, una casa de acogida ubicada en Tenosique, Tabasco. El nombre es en honor a la memoria de los 72 inmigrantes asesinados por narcotraficantes del cártel de Los Zetas en San Fernando, Tamaulipas, entre el 22 y el 23 de agosto de 2010. Todos ellos, 58 hombres y 14 mujeres, fueron ejecutados.

“Aquí nos dieron lugar para descansar”, cuenta María. “En el último tramo en Guatemala caminamos 56 kilómetros en un día a entero y una noche hasta que llegamos a la frontera con México. Cuando atravesamos nos dirigimos al centro donde ahora estamos esperando seguir el viaje al norte”.

La caminata la iniciaron en las afueras del municipio de Santa Elena, Petén, en el corazón de la selva guatemalteca que la divide con el sur de México. “Por el camino uno encuentra gente que le da agua a los inmigrantes. Llegamos bien. Pero cuando teníamos que cruzar a México lo hicimos a escondidas, por el monte, para que no nos vieran. De ahí nos dirigimos al centro”.

La crisis

A mediados de 2014 el gobierno de Barack Obama reconoció una crisis en las frontera con México después que la Patrulla Fronteriza había detenido a más de 46,000 niños solos indocumentados cuando trataban de entrar al país. La mayoría huía de la violencia en Guatemala, El Salvador, Honduras y México. Una de las respuestas de Washington fue habilitar centros de detención familiares para enviar a un pequeño porcentaje de los indocumentados arrestados mientras procesaba los pedidos de asilo. Los otros (más del 95%) fueron liberados con una orden para presentarse a las cortes.

En ‘La 72’ se enteraron de la huelga de hambre que desde el pasado 8 de agosto llevan a cabo 22 madres centroamericanas en el centro familiar de detención de ICE en el condado Berks, Pennsylvania. Le piden al gobierno de Obama que las libere mientras las cortes de inmigración resuelven sus casos de asilo. Algunas llevan casi un año detenidas.

“Filmamos un video para darles apoyo”, dijo María. “Son madres como nosotras que también huyeron para que no las maten. Yo apoyo su causa porque me parece un poco injusto que los encierren con niños. Los hijos deben tener una vida normal, de niño, y ellos (las autoridades) deben considerar que no tienen cómo regresar, porque si lo hacen los matan”.

El video

En el video el grupo lee mensajes a las huelguistas de hambre en el centro de detención de Pennsylvania. “Madres Berks, estoy apoyándolas en su causa. Todas las mujeres inmigrantes las apoyamos. Sigan adelante, las mujeres somos fuertes, nada nos detiene. Dios está con ustedes y con sus hijos. Abrazos. Sigan en su lucha para salir triunfantes… El Salvador está con ustedes”, dice una de ellas.

Otra mujer declara: “Madres Berks, estoy con ustedes porque yo también soy madre y las apoyo desde aquí. Que dios las bendiga”. Una tercera también lee: “Estoy con ustedes mujeres centroamericanas inmigrantes y apoyo sus derechos humanos para ustedes y sus niños, madres Berks”.

Según datos de la Patrulla Fronteriza, en el 2014, cuando se habilitó el centro Berks, fueron detenidos 68,541 niños no acompañados y un número similar de unidades familiares.

Cortesía: UNIVISIÓN