Incluirían a hermana de Meghan Markle a una lista de “obsesionados” por “riesgos” para la Casa Real

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Samantha Markle, la media hermana de la duquesa de Sussex, Meghan, ha sido incluida en una lista de personas “obsesionadas”, escribió a finales de diciembre pasado The Sunday Times con referencia a una fuente en Scotland Yard. Según sus datos, la decisión al respecto fue tomada por el Centro de Evaluación de Amenazas de Obsesionados, que estimó los “riesgos en la reputación” para la Casa Real provenientes de esta persona.

Dicha fuente ha explicado que “alguien como Samantha no representa una amenaza, sino un riesgo”, y dado que no comete delitos criminales, “causa preocupación para la familia real”.

La propia mujer, de 53 años y aquejada de esclerosis múltiple, calificó de “ridícula” su inclusión en la lista, “puesto que estoy en una silla de ruedas y vivo en un continente diferente”. Sostuvo también en un tuit que aboga por la admisión de que “hacer lo correcto para nuestro padreapenas es una fijación”.

“Solo diría que es absurdo”, afirmó, asimismo, Samantha Markle en declaraciones a The Sunday Times. “No soy un riesgo para la reputación”, agregó.

Tanto los medios como Samantha Markle relacionan esta situación con sus intentos de restablecer los contactos entre la duquesa de Sussex y el padre de ambas, Thomas Markle, que se interrumpieron después de que Meghan se casara con el príncipe Enrique en mayo pasado. Días antes de la boda, el padre de la novia reconoció que vendió a una agencia fotográfica imágenes suyas preparándose para asistir al enlace real. Después declaró que no asistiría a la boda para no avergonzar a Meghan ni a la familia real británica.

  • En vísperas de Navidad, Samantha Markle pidió a su media hermana por medio de una postal que se reuniera con su padre. Insistió que el progenitor merece “en sus últimos años” que la hija menor le dé alegría y le muestre su amor
  • El propio Thomas Markle pidió ayuda, también en diciembre, a la reina Isabel II para solucionar los problemas con su hija
  • En octubre Samantha apareció en su silla de ruedas frente al palacio de Kensington, en Londres, sin invitación o cita previa y la guardia no la dejó entrar