La emotiva historia de Luis Suárez y su dura infancia

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El delantero del FC Barcelona Luis Suárez se convirtió en la portada de los diarios deportivos tras su actuación en París. Ese mismo día emitían en su país de origen, Uruguay, un programa especial en el que repasaba junto a su mujer, Sofía, episodios de su infancia. Hechos hasta ahora desconocidos que ayudan a entender un poco más a Luis Súarez como persona, y no como futbolista, que es como le conoce la gran mayoría del público.

Empezó a trabajar cuando era solo un crío

El propio Suárez reconoció que nunca le faltó un plato de comida en la mesa, pero empezó a trabajar desde pequeño para llevar dinero a casa: “En mi casa faltaba de todo. Nunca me faltó un plato de comida, es cierto, pero no me avergüenzo de decir que con 11, 12 o 13 años me iba a cuidar autos con mi abuelo para tratar de llevar algo de plata a mi casa”.

Éste esfuerzo le ha permitido valorar como profesional su situación actual, y así lo declara abiertamente el ariete charrúa: “Esas cosas me hacen recordar el sacrificio que hice para poder jugar a fútbol. Por eso ahora lo valoro todo mucho más y no me avergüenza explicar las cosas que hacía para tener un plato de comida”.

Sofía, un gran apoyo para Luis

Para quien no conozca la vida personal de Luis Suárez, la madre de sus hijos y su actual mujer fue la misma que le acompañó en aquellos momentos más duros de su adolescencia, aunque el delantero también sufrió cuando ella tuvo que marchar a Barcelona.

“Cuando Sofía me dijo que se iba a Barcelona fue muy complicado, para ellos como familia y para mi por lo importante que era ella. Por mi situación económica me era imposible volver a verla. La noche antes de marchar, lloramos los dos toda la noche. El día que ella se marchó yo tenía partido, pero solo podía estar en la cama llorando y mirando los cuadernos que ella me había dejado” dijo el uruguayo sobre aquel momento tan difícil para ambos. Mantener la relación a distancia era complicado ya que a Luis le resultaba imposible ahorrar para un billete de avión de semejante coste.

Aun así, fue capaz de ir a verla a Barcelona, protagonizando una anécdota que no olvidarían ninguno de los dos: “Conseguí un pasaje para Barcelona y no tenía plata para venir. Fue mi hermano grande quien me dio algo de dinero. Me dio 70 dólares que eran unos 40 o 50 euros. El viaje fue largo. Me perdí, me detuvieron en la aduana… . Estaba detenido y no sabía por qué. Me dijeron que no llevaba ninguna dirección a donde ir ni nada. Les explicaba que venía a ver a mi novia, que había venido a vivir acá. Entonces me preguntaban con quien vivía mi novia. Les dije que con sus padres. Me preguntaron qué venía a hacer y dije que a pasear”.

Después de ser retenido tuvo que buscar una salida en un aeropuerto de grandes dimensiones en el que se perdió en alguna ocasión. Incluso le sangró la nariz antes de que volvieran a verse, pero Suárez lo cuenta entre risas de ésta manera: “Tuve una suerte bárbara. Hacía 3 o 4 horas que había llegado y llamaron al padre de mi novia, que estaba trabajando. A partir de ahí llamaron a su madre y todo se arregló. Pero lo de mi novia fue peor. El aeropuerto de Barcelona tenía tres o cuatro terminales, yo salí por una y ella ya se las había recorrido todas buscando a ver dónde estaba Luisito. Hasta que aparecí, con mi camisa blanca y la mancha de sangre”.

Sofía ocupa un lugar muy importante en la vida del ariete. Él mismo confesó que le echaba una mano con las tareas del instituto pese a que ella tenía tres años menos cuando empezaron a salir juntos. Tuvo que ser ella la que le hiciera ver que no era tan mal estudiante como se creía: “Ella sabe lo que me ayudó y por el camino por el que me ha llevado. Ella me hizo ver que yo no era burro, solo que no tenía ganas de hacer las cosas. Me animaba a hacer los deberes o incluso me los hacía ella. Empezamos a salir cuando yo tenía 15 años y ella 12”.

Llegó a caminar en múltiples ocasiones más de 40 kilómetro para que la pareja pudiera verse, evidenciando la importancia que tenía para él estar con Sofía: “Por ella hice cosas increíbles como ir caminando de Montevideo a Soñymar”.

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Mascota de Peñarol antes que goleador con Nacional

Otra de los curiosos sucesos que contó Luis para la televisión uruguaya, fue su breve paso por Peñarol, no como futbolista, sino como mascota.

En la rivalidad más acérrima entre los dos clubes más importantes de Uruguay Luis Suárez también tiene pasado con el eterno rival, aunque él siempre se ha declarado hincha de Nacional, con el que llegó a la primera división: “Hace el gol Peñarol, mi madre era rabiosa fanática en ese momento, se levantan los dos y yo me quedé así… y todos empiezan a cantar Peñarol, Peñarol, y me tuve que levantar me quería morir. Todos contentos y cantando, y yo aproveché a sentarme”.

Su sueño de jugar con el Barcelona se cumplió

Luis Suárez, a sus 21 años, reconoció que “soñaba” con jugar en el Barcelona, consciente de que el salto desde Nacional al equipo azulgrana era muy complicado.

Ésta temporada se hizo su sueño realidad tras varios años de evolución en su juego y en sus registros goleadores, temiendo por que sus esperanzas se quebrasen tras aquel mordisco a Chiellini en el Mundial de Brasil. Al final todo aquel esfuerzo y sacrificio, todos los kilómetros recorridos y todas las lágrimas derramadas no fueron en balde: hoy es uno de los mejores delanteros del planeta y en cada gol están presentes tanto su mujer Sofía, como sus dos hijos, Benjamín y Delfina.