Inventan método que podría frenar la plaga tropical que amenaza los plátanos de todo el mundo

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Un grupo de investigadores de la Universidad de Wageningen (Países Bajos) ha lanzado esta semana —en colaboración con el productor y distribuidor suizo Chiquita— la primera cosecha mundial de plátanos que crecen sin tierra, dentro de un proyecto científico destinado a frenar una plaga tropical mortal conocida como mal de Panamá o fusariosis del plátano. Desde el mes de julio, el problema se está extendiendo a través de los cultivos de la banana Cavendish en todo el mundo, de acuerdo con el diario Financial Times.

La enfermedad, provocada por el hongo Fusarium oxysporum, afecta a las raíces de las plantas, y ya se ha propagado por los continentes asiático y africano, América Central y Australia. Si el mal llegara a América del Sur, el Cavendish, la variedad más vendida y consumida y que representa el 95% de todas las unidades vendidas en nuestro en el mundo —lo que se traduce en 36.000 millones de dólares— podría estar en peligro.

“El núcleo de nuestra estrategia es diversificar la producción de plátanos”, explicó Gert Kema, experto en producción mundial de plantas de esta universidad neerlandesa. Este profesor y sus colegas también están trabajando en programas de mejoramiento de dicha fruta utilizando variedades de bananas silvestres, que son resistentes a esta enfermedad.

Mientras tanto, la compañía británica Tropic Biosciences busca utilizar nuevas técnicas de modificación genética para desarrollar un plátano resistente a esta plaga tropical. Por el momento ha recaudado 10 millones de dólares que invertirá para comercializar sus nuevas variedades de plantas.

El monocultivo de Cavendish se basa en un único clon genético, lo que significa que es vulnerable a las epidemias. Antes de que esta variedad fuera la dominante, el plátano Gros Michel era el más consumido. Sin embargo la primera cepa del mal de Panamá acabó con él en la década de 1950. Desde los años sesenta del siglo pasado este virus se propagó por todo el Sudeste Asiático y Australia, llegando incluso a las costas de Mozambique y Oriente Medio.

Los científicos están buscando una solución definitiva para detener esta plaga, pero en la actualidad todavía no existe un tratamiento efectivo una vez se infecta el platanero en cuestión. El único remedio disponible es intentar prevenir el trasladode suelo o plantas infectadas y materiales contaminados a áreas donde el virus no está presente.