La Florida, el lugar preferido de los tiburones

Justo cuando uno creía que podía meterse en el agua sin peligro… Un momento. Sí, uno puede meterse en el agua sin peligro.

El Archivo Internacional de Ataques de Tiburón (International Shark Attack File) de la Universidad de la Florida anunció su cuenta del 2014, mostrando que el Estado del Sol obtuvo de nuevo la distinción de haber tenido más ataques de tiburones que ningún otro estado. La Florida registró 28, algo más de la mitad del total nacional de 52. Hawaii quedó en segundo lugar con siete.

Casi todos estos ataques, no obstante, fueron lo que los investigadores consideraron encuentros leves con lesiones de menor importancia.

“Son el equivalente de mordidas de perro”, dijo el curador del archivo, George Burgess.

Estados Unidos no tuvo ataques mortales, y, a nivel mundial, solamente se culpó a los tiburones de tres muertes, menos del promedio anual de alrededor de seis durante una década. De todos modos, el número de ataques en todo el mundo ha mostrado tendencia a subir, con un ligero aumento de 72 a 75. Y el número probablemente aumentará a medida que los seres humanos continúen acudiendo en masa a las playas y al territorio de los tiburones, afirmó Burgess.

Los condados Miami-Dade y Monroe no presentaron ataques en el 2014. Broward registró dos.

Entonces, ¿por qué la Florida continúa reclamando el premio a la mayor cantidad de mordidas de tiburones un año tras otro? La culpa es del condado Volusia, dijo Burgess.

En el condado hay un lugar de surfing muy conocido cerca de New Smyrna Beach, justo al sur de una ensenada que se considera un fértil sitio de caza para tiburones. Debido a que el oleaje inhibe la visibilidad, los tiburones — en su mayoría tiburones punta negra — reaccionan defensivamente al chapoteo de los surfistas que juegan con las olas y los muerden a ciegas.

“Esto no lleva música de Tiburón Sangriento. Es un accidente leve”, dijo Burgess.

Los tiburones de gran tamaño cuyos ataques son mortales, tales como el tiburón tigre y el blanco cuyos dientes están diseñados para desgarrar, escasean en la Florida en gran medida por haber sido pescados con exceso, afirmó Burgess. El año pasado, los tres ataques fatales— dos en Australia y uno en Sudáfrica — fueron hechos por tiburones blancos.