La Iglesia Católica lamenta el fallecimiento de los 27 misquitos y las condiciones de olvido del departamento de Gracias a Dios 

Ante la terrible desgracia de los dos barcos pesqueros de La Moskitia que
naufragaron en la costa caribeña con la pérdida de vidas humanas que
lamentamos profundamente, la Iglesia Católica quiere manifestar su profundo
dolor y su solidaridad con todas las familias afectadas por estas muertes. Pero
queremos dejar constancia de nuestra preocupación, ya que estás muertes no
son fruto del azar o la casualidad, sino del abandono y la dejadez de las
autoridades que deberían velar por el bien común y los derechos
fundamentales de los habitantes de La Moskitia.

Al mismo tiempo, que este naufragio sucedía, un grupo de hermanos miskitos
estuvieron plantados frente a la casa Presidencial a la espera de ser recibidos
por el Presidente de la República para plantearle el grave problema de la
colonización que se está sufriendo en diversas zonas con la consecuente
deforestación y los conflictos humanos, por el choque natural que se da entre
los colonos y los nativos miskitos. Denunciando también la destrucción de la
Biosfera del Rio Plátano, patrimonio de la Humanidad.

La Iglesia Católica, desde hace muchos años y por diversos cauces, ha
denunciado la situación deplorable en que se encuentra el Departamento de
Gracias a Dios, en todos los campos del desarrollo humano integral.

Es doloroso que la atención de los medios de comunicación ignoren también la
vida de los pobladores de La Moskitia que ni siquiera son consultados en las
encuestas sobre población a no ser que se trate de una campaña electoral.
¿Se han preguntado alguna vez la cantidad de miskitos con parálisis debido al
buceo en malas condiciones que deben realizar desde los botes pesqueros?
¿Se han preguntado qué otras alternativas tienen a arriesgar su vida en los
botes pesqueros? ¿Quieren conocer los medios de comunicación las
condiciones de vida de la población miskita?

En las últimas décadas nos encontramos con el grave problema del
narcotráfico destruyendo las estructuras sociales de muchas comunidades. Los
programas de ayuda social desarrollados por la Iglesia Católica, otras Iglesias y
ONGs no son suficientes. Se necesita una política clara y eficaz por parte del
gobierno de la nación.

Damos nuestro más sincero pésame a las familias de las víctimas de este
naufragio, y hacemos un llamado a las autoridades para que de una vez
pongan los medios que impidan que esto suceda nuevamente, buscando con
seriedad y sinceridad solución a estos graves problemas de La Moskitia.