La NASA planea enviar globos para detectar terremotos en Venus y conocer mejor su composición

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La NASA planea enviar a Venus globos aerostáticos para medir vibraciones y temblores en ese planeta y obtener más pistas sobre su composición interna, cuyas condiciones severas plantean grandes desafíos a la hora de mandar sondas a su superficie.

En las pruebas llevadas a cabo el 19 de diciembre en el desierto cerca de Pahrump (Nevada, EE.UU.) los científicos de la NASA observaron que los globos llenos de helio pueden detectar actividades sísmicas estando a varios cientos de metros de altura.

En esas pruebas, un equipo del Departamento de Energía de EE.UU. simuló con una explosión química de 50 toneladas un temblor de magnitud 3-4 a unos 300 metros de profundidad. Ese temblor fue percibido por dos globos que llevaban instrumentos para detectar cambios en la presión atmosférica y ondas infrasónicas de baja frecuencia, señales que se asocian con la actividad sísmica. Un globo estaba atado a tierra, mientras que el otro volaba libremente.

Los científicos opinan que ambos globos podrían medir temblores tan débiles, como de magnitud 2, y ayudar a confirmar una hipótesis de larga duración de que el calor todavía está tratando de escapar del núcleo de Venus, un proceso que estaría vinculado con temblores en la superficie.

Sin embargo, conseguir que esta tecnología funcione en Venus no será fácil, ya que en su atmósfera se presentan vientos supersónicos que podrían interferir con el funcionamiento de los instrumentos afinados de los globos. Se planean futuros experimentos en el estado de Oklahoma para mejorar la tecnología de detección.

“Nunca hemos realizado una medición sísmica directa en Venus”, afirmó Siddharth Krishnamoorthy, del Laboratorio de Propulsión a Reacción (JPL, por sus siglas en inglés) de la NASA en California, citado por Science Magazine. “Hay mucho que los globos pueden ofrecer para arrojar luz sobre algunas preguntas importantes sobre el planeta”, agregó.

En 1985, la Unión Soviética mandó dos globos a Venus. Dichos globos —que no fueron diseñados para medir la actividad sísmica— estuvieron en la atmósfera del planeta durante más de dos días y dejaron de grabar datos cuando se les agotaron las baterías.