La pandemia y EE.UU. amenazan el gran plan energético de López Obrador

La Refinería de Dos Bocas, en el estado mexicano de Tabasco, es uno de los megaproyectos más ambiciosos de la administración de Andrés Manuel López Obrador. El Gobierno federal asegura que el objetivo es contribuir a la autosuficiencia energética y detonar con ello el desarrollo en el sureste del país.

Esta refinería, con un costo de 8.000 millones de dólares y que se proyecta que esté lista en 2022, se enfrenta a su mayor revés, ya que la pandemia del coronavirus provocó el desplome de los precios del petróleo y, con ello, un exceso de oferta de este crudo.

«Me parece que es una idea que se debe de replantear, quizá al principio de la administración, con otro tipo de escenarios económicos, había una cierta viabilidad, pero hoy en día no creo que sea una buena idea», comenta Adolfo Laborde, investigador y analista de política internacional.

Laborde argumenta que la economía se ha desplomado un 19 % en los últimos meses y los precios del petróleo se ubican por debajo de los 38 dólares. «Lógicamente, esto va a tener que repensarse porque el presupuesto asignado a la refinería Dos Bocas tendrá que dirigirse al sector salud o a otros sectores que lo necesitan», añade.

A pesar del panorama mundial, la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH) de México anunció que se autorizó la reciente perforación de 19 nuevos pozos petroleros: 12 de estos son terrestres, cinco se encuentran en aguas someras y dos más en aguas profundas o ultraprofundas.

Asimismo, CNH señaló que once de estos pozos fueron autorizados a la paraestatal Pemex, es decir, que el Gobierno apuesta por continuar explotando las materias fósiles de la nación.