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La sonda InSight de la NASA aterrizó con éxito en Marte

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El módulo espacial InSight logró amartizar con éxito en el planeta vecino a la Tierra, luego de superar los llamados “siete minutos de terror”, es decir, el tiempo que le lleva atravesar la atmósfera a casi 20.000 kilómetros por hora y reducir su velocidad a solo cinco kilómetros para poder posarse con seguridad en la superficie marciana.

“La misión InSight es una sonda enviada al profundo interior de Marte para poder comprender mejor los procesos de formación iniciales de la Tierra y todos los planetas rocosos. Vamos a poder comprender la composición del manto, ver qué tan grande es la corteza y de qué está hecha. Queremos comprender lo que pasó en los primeros segundos de la creación, pero en la Tierra esa evidencia ha sido borrada en su mayor parte por las placas tectónicas y por la convección del manto”, dijo Bruce Banerdt, investigador principal de la misión en una conferencia de prensa en Estados Unidos.

InSight, que despegó de la Tierra el pasado 5 de mayo, aterrizó en el planeta rojo a las 16.47 (hora argentina) y comenzó a desplegar sus instrumentos y paneles solares.

La sonda será la primera que registrará las vibraciones sísmicas y la emisión de temperatura desde el suelo de Marte. Sus datos permitirán reconstruir la estructura interior del planeta rojo, así como su historia.

La información que InSight revele sobre el interior de Marte servirá para conocer mejor cómo se formó hace 4.500 millones de años y cómo evolucionó durante sus primeros miles de millones de años de vida.

El planeta rojo tuvo en el pasado una atmósfera cálida y húmeda muy parecida a la de la Tierra, que dio cobijo a océanos de agua líquida. Sin embargo, hace más de 3.700 millones de años, Marte perdió su campo magnético y quedó desprotegido ante el azote del viento solar, que le arrebató la atmósfera al planeta rojo.

 

Solo Estados Unidos ha logrado colocar artefactos en Marte, invirtiendo en estas misiones con el objetivo de preparar una futura incursión con exploradores humanos para la década de 2030. Pero más de la mitad de los 43 intentos por llevar a Marte robots, satélites u otros -ejecutados por agencias espaciales de todo el mundo- han fallado.

El complicado proceso de aterrizar en Marte

El solo roce con la atmósfera hará que la temperatura aumente rápidamente hasta los 1.500 °C, pero la sonda estuvo preparada con un escudo térmico reforzado para tolerar el impacto.

La sonda se desplazó entonces a unos 20.000 km/h, entre tres y cuatro veces más rápido que una bala de fusil, y tiene como objetivo alcanzar un área rectangular de unos 10 km por 24 km. Después de haber partido de un punto de la Tierra, a 480 millones de kilómetros de allí, “es como marcar un gol a 130.000 kilómetros de distancia”, destaca la NASA.

Cuatro minutos y un centenar de kilómetros más allá, un paracaídas se abrió automáticamente, frenando de manera brutal el descenso. Después, una vez desplegado el escudo térmico, el aparato abrió sus tres pies y el paracaídas se desprendió.

La compleja misión de Insight

InSight tiene un largo trabajo por delante para analizar “el corazón” del segundo planeta más pequeño del Sistema Solar, después de Mercurio.

Hasta ahora las misiones a Marte han capturado imágenes de la superficie, estudiado rocas, excavado en centímetros la tierra y buscado pistas sobre el agua que alguna vez fluyó, pero nunca se ha indagado en su interior.

El módulo espacial auscultará así el interior del planeta para lo que usará una excavadora mecánica que perforará a cinco metros de profundidad, donde medirá la temperatura interna y seguirá cualquier movimiento interno con ayuda de un sismógrafo.

 

La misión tuvo un costo superior al los 800 millones de dólares

InSight intentará detectar los llamados “marsquakes” o terremotos marcianos, ondas sísmicas que, al igual que en la Tierra, pasan a través de las distintas capas del planeta. Estos podrían dar información sobre el interior de Marte y sobre qué “tan vivo” está su núcleo, ayudando a comprender su formación hace 4.500 millones de años.

Los científicos esperan registrar hasta un centenar de terremotos en el transcurso de la misión. La mayoría deberían ser inferiores a 6 en la escala abierta de Richter. Estudiar la forma en que las ondas sísmicas se desplazan a través de la corteza, el manto y el núcleo del planeta rojo podría ayudarlos a saber más sobre cómo están constituidas las diferentes capas y qué grosor tienen.