Los cinco fiascos de la Eurocopa

Debía ser una Eurocopa intachable, tanto a nivel organizativo como deportivo. Las sombras, sin embargo, apenas han dejado ver la luz. Una vez alcanzado el ecuador de la competición y tras 36 partidos disputados, el balance deja demasiado margen de mejora. Veamos.

La Eurocopa de la violencia

Este torneo quedará ya para siempre anudado a los salvajes disturbios de los tres primeros días de competición en el agujero negro de Marsella. Durante tres noches,’hooligans’ ingleses -entregados sin remedio al alcohol-, ultras rusos -con tácticas de ataque propias de paramilitares- y jóvenes marselleses -que habían sido retados desde las redes sociales-, ante la incapacidad policial, se enfrentaron a sus anchas en el avispero del Puerto Viejo de Marsella. Barrio convertido en vergonzosa zona cero del deporte.

La Eurocopa que pasaba por ser la más segura de la historia veía cómo los hinchas se entregaban a la guerrilla urbana empleando todo tipo de artilugios, como mobiliario urbano, barras de hierro, bengalas, petardos y, sobre todo, botellas de cerveza de cristal. Las mismas que las autoridades permitieron comprar y consumir en esos tres primeros días de torneo y que sólo desaparecieron de los adoquines hasta que un hincha inglés de 51 años, Andrew Bache, resultó herido de extrema gravedad. Entró en coma y tendrá secuelas de por vida.

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Ese mismo día, el sábado 11 de junio, la infamia llegó hasta las mismas gradas del estadio Vélodrome. Ultras rusos saltaron sin problemas las vallas de seguridad y lograron agredir a los ingleses en su propia zona. Nadie pudo pararlos. «No entiendo cómo 200 rusos pudieron con miles de ingleses», dijo con sorna Vladimir Putin.

Las cifras no pueden ser más contundentes tras las primeras dos semanas de torneo. Un total de 557 personas de diferentes países han sido detenidas, según el balance oficial ofrecido por el Ministerio del Interior francés. De todos ellos, 21 han sido condenadas a penas de varios meses de prisión e incluso un hincha ruso tendrá que pasar dos años entre rejas.

Además, 25 aficionados (20 de ellos de nacionalidad rusa) fueron deportadosdesde Francia hacia sus países de origen. Una medida que el líder de los radicales rusos, Alexandre Shprygin, dejó en evidencia al viajar sin problemas a Toulouse después de haber sido expulsado del país galo por los incidentes de Marsella.

Por si fuera poco, bengalas y petardos han sido norma en multitud de los partidos disputados. Tanto que en estas primeras dos semanas han sido expedientadas las federaciones de Rusia (a la que se amenazó de expulsión), Croacia -sus radicales llegaron a detener su partido en Saint-Étienne durante unos minutos- Hungría, Turquía, Rumanía, Albania y Bélgica. La federación portuguesa también fue amonestada después de que un aficionado accediera al terreno de juego para fotografiarse con Cristiano Ronaldo.

El fracaso viene del Este

Rusia y Ucrania, que debían ser dos de las selecciones que animaran el torneo, han marchado de la competición tras quedar últimas de sus respectivas grupos y con un pírrico punto entre las dos (el logrado por los rusos frente a Inglaterra a última hora).

Preocupa especialmente el caso del combinado de Slutski, a quien no le ha quedado otra que renunciar al cargo. A dos años de la disputa del Mundial en Rusia, su imagen pasó de pobre a bochornosa, con una última debacle ante la Gales de Bale y Ramsey (0-3) que puso en duda el compromiso de los futbolistas.

En cuanto a Ucrania, fue la primera selección eliminada del torneo y la única que no fue capaz de sumar un solo punto en la competición. Y eso que en su equipo habitaban futbolistas que debían aprovechar el escaparate continental, comoYarmolenko o el sevillista Konoplyanka. Imperceptibles ambos.

Goles, pocos y tardíos

Un dato revelador. Una vez concluida la primera fase, las dos selecciones más goleadores de esta Eurocopa son Gales y Hungría, ambas con seis. Tres de los líderes de grupo (como Alemania, Italia y Eslovaquia) han llegado a octavos con sólo tres tantos a favor en tres partidos. Los mismos curiosamente que Inglaterra. Francia, a duras penas ha llegado a cuatro; mientras que España y Croacia alcanzaron los cinco.

De este modo, sólo se han contabilizado 69 goles en 36 partidos, lo que significa ni siquiera alcanzar los dos tantos por encuentro (la media es de 1,9). Sólo un gol cada 46 minutos. Decepcionante.

La UEFA siempre podrá excusarse en la emoción tardía de muchos partidos que tuvieron un acto central deplorable, ya que 20 de esos 36 goles llegaron en el último cuarto de hora de partido, incluso siete de ellos más allá del minuto 90.

Estrellas fundidas

Tuvo que esperar Cristiano Ronaldo al último partido de la primera fase para amanecer con sus dos primeros goles. Necesarios para que su selección no completara el ridículo y poder pasar a la siguiente fase como tercera de grupo, tras Hungría e Islandia. En una Eurocopa en la que están brillando especialmente futbolistas como Gareth Bale, Andrés Iniesta, Dimitiri Payet, Toni Kroos o los croatas Modric y Perisic, también se han amontonado las decepciones.

Zlatan Ibrahimovic ha acabado despidiéndose de la selección sueca a los 34 años sin haber sido capaz de marcar en la última Eurocopa de su carrera. El ya ex capitán de la selección escandinava tendrá que dedicarse ahora a encontrar destino tras concluir su contrato con el PSG.

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A quien todavía se espera en el torneo es a uno de los goleadores más reputados del continente, Robert Lewandowski, todavía a cero con Polonia y que está pagando una temporada extenuante con el Bayern (30 goles en la pasada Bundesliga). No asomó otro futbolista del club muniqués, David Alaba, desconcertante en sus actuaciones con la selección austriaca y desorientando como centrocampista.

Tampoco le están yendo demasiado bien las cosas a uno de los futbolistas capitales de Alemania, Thomas Müller. El jugador del Bayern, que no ha tomado el pulso a los vaivenes en ataque de Joachim Löw, aún no ha marcado en la Eurocopa.

Más esperada era la pobre imagen de Arda Turan al frente de una Turquía que sólo se animó en el último partido de la fase de grupos. El capitán turco, silbado con saña por su afición en la derrota contra España, simplemente prosiguió con su triste devenir de su etapa azulgrana.

¿Césped o tierra?

El diario L’Équipe lleva días atizando al comité organizador de la Eurocopa por el lamentable estado del césped en algunos de los campos. Las críticas se han centrado especialmente en los estadios de Lille, Marsella y Niza. Sus terrenos de juego, curiosamente, fueron replantados a sólo un mes del inicio de la competición.

«Las difíciles condiciones meteorológicas causaron daños irreversibles», argumenta la UEFA, que se escuda en las lluvias de los primeros días de torneo para explicar la situación. «El césped está siendo un desastre», resume el seleccionador francés, Didier Deschamps, que lleva enfurecido desde el día en que pisó el Vélodrome de Marsella para enfrentarse a Albania.

La hierbas del Stade Pierre-Mauroy de Lille, tan deteriorada que antes del Alemania-Ucrania se pintaron varias zonas de verde -según denunció el semanario francés Le Journal du Dimanche-, se reemplazó anoche tras el Italia-Irlanda. Allí debe jugarse el próximo domingo el Alemania-Eslovaquia de octavos y unos cuartos de final el 1 de julio.