Metallica gana el “Premio Nobel” de la Música

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Cuando James Hetfield y Lars Ulrich montaron una banda de heavy metal en 1981, no se podían imaginar que casi cuatro décadas después seguirían en la brecha haciendo lo que más le gustan y que, por ese motivo, van a ser recibidos por un rey para que les dé un premio. Pero eso han conseguido los dos fundadores de Metallica, que, junto a los otros dos miembros de la banda (Robert Trujillo y Kirk Hammett), acudirán a Estocolmo el 14 de junio para recibir el premio Polar, considerado el ‘Nobel’ de la música, de manos de Carlos XVI Gustavo. También ha sido premiado el Instituto Nacional de Música de Afganistán (ANIM, por sus siglas en inglés). Los galardonados recibirán un millón de coronas suecas (unos 100.000 euros) en la ceremonia que se celebrará en el Konsewrthus de la capital sueca.

El jurado de la Real Academia Sueca de Música coloca al cuarteto con base en San Francisco a la altura de la «agitación emocional» de Wagner y a los «cañonazos» de Tchaikovsky. «Nadie ha creado una música y tan furiosa y, sin embargo, tan accesible», señala el jurado en su fallo, donde destaca que el cuarteto ha llevado la música rock a lugares «nunca vistos antes a través de la reproducción de conjuntos virtuosos y su uso de ritmos extremadamente acelerado». «Tanto un dormitorio para adolescentes como una sala de conciertos se pueden transformar en un ‘valhalla’», señalan los miembros del jurado, que recuerdan el paraíso de la tradición vikinga en su entusiasta texto.

La banda, que ha vendido más de 110 millones de discos a lo largo de su carrera, se mostró «orgullosa» de recibir esta distinción e indicó que el premio irá de forma íntegra a All Within My Hands, la fundación que creó Metallica el año pasado y que centra sus acciones en la bahía de San Francisco.

El jurado de estos galardones creados en 1989 por Stig Andersson, compositor, editor y representante de ABBA, también quiso premiar el trabajo de la ANIM y del doctor Ahmad Sarmast, su director y fundador, por intentar «transformar la vida» de los jóvenes afganos a través de la música. La academia escandinava recuerda «la rica herencia» de este arte en el país asiático, que fue prohibido durante cinco años, entre 1996 y 2001 por los talibanes. «El doctor Sarmast regresó a Kabul, a pesar del riesgo, para establecer el instituto. ANIM, una década después, florece y se compromete a preservar la rica herencia musical de Afganistán y a proporcionar un entorno de aprendizaje seguro a cientos de niños y niñas», añade el jurado.