Mientras aumenta la cifra de muertes, más turistas dicen que se enfermaron en República Dominicana

A medida que los informes sobre la muerte de turistas estadounidenses en República Dominicana continúan acaparando titulares, algunos viajeros que cayeron violentamente enfermos le dijeron a CNN que se preguntan si pudieron haber escapado a un destino peor.

Más de una docena de personas se acercaron a Kaylynn Knull y Tom Schwander, una pareja de Colorado que fue el tema central de una historia de CNN este mes, para compartir sus opiniones sobre haberse enfermado durante sus vacaciones.

Vivieron experiencias similares: calambres estomacales, diarrea explosiva y un malestar que duró incluso después de que regresaron a casa. Pero no hacen parte de la lista de muertos registrados en la isla, por lo que de alguna manera, se consideran afortunados. Sobrevivieron a lo que, en lugar de ser un viaje relajante, se ha tornado en una odisea.

CNN entrevistó a la mayoría de ellos. Sus experiencias van desde lo que sentían que probablemente se tratara de una intoxicación por alimentos o un virus, a lo que parecían ser reacciones extremas a contaminantes químicos.

Al igual que la pareja de Colorado, varios viajeros dijeron que sintieron un olor químico extraño e intenso en sus habitaciones de hotel antes de enfermarse. Knull y Schwander dijeron que sintieron náuseas, babeaban incontrolablemente, sudaban, lloraban y experimentaban calambres estomacales. Su enfermedad continuó por días después de regresar a casa. Sus médicos estadounidenses sospecharon de un posible envenenamiento por un compuesto encontrado en insecticida, y la pareja ahora está demandando a los dueños del resort.

Por supuesto, los viajeros se enferman todo el tiempo, y aún no está claro si las muertes o las enfermedades están relacionadas. El FBI está ayudando con las pruebas de toxicología en al menos tres de las muertes recientes en Estados Unidos. La oficina está analizando muestras de al menos el minibar de una pareja fallecida, según un portavoz del Ministerio de Salud de la República Dominicana.

Los funcionarios dominicanos han calificado las muertes como aisladas y han enfatizado que el país es seguro para los viajeros.

‘No vas a morir’, le dijo

Tina Hammell, del noreste de Ontario, dijo que estaba llorando mientras leía sobre Knull y su novio.

Hammell, de 49 años, y su esposo, John, dijeron que viajaron a un resort en la cadena Grand Bahia Principe Punta Cana en 2016.

Esperaban con ansias el viaje, una celebración de una exitosa temporada de ventas en un Concesionario de Yamaha que ellos administraban. En el segundo día de su viaje, se retiraron a su habitación para tomar una siesta. Tina dijo que se despertó debajo de la unidad de aire acondicionado en su habitación. “Mi garganta y mi nariz estaban en llamas”, recordó. “Olía a pintura”.

“Ella se levantó de un salto y corrió afuera, tosiendo y con arcadas”, dijo John. Él también estaba abrumado. “Picaba mucho”.

Llamaron a la recepción y un trabajador llegó a su habitación, dijeron, y roció lo que parecía ser un desinfectante. Los Hammells exigieron otra habitación y allí tuvieron una buena noche de sueño. A la mañana siguiente, Tina estaba en mal estado. Tenía náuseas y estaba cubierta de sudor, había perdido la voz y cada vez le costaba más respirar. La pareja trató de tomar un paseo, pero ella no pudo reunir la fuerza. Empezó a tener dolores de pecho.

John y Tina fueron a la oficina médica en la propiedad. Estaba cerrada, dijeron. Intentaron comer y dormir un poco. Al día siguiente, Tina estaba peor. John pidió ayuda desde su habitación, exigiendo que la gerencia encuentrara la manera de llevarlos a otra sección del extenso complejo donde había otra instalación médica.

John llora al recordar haber mirado impotente cuando el cuerpo de su esposa comenzó a convulsionar. Ella se dobló en posición fetal y sus manos se retorcían con espasmos musculares.

“Ella seguía desmayándose mientras yo trataba de abrazarla”, dijo. “Le dije: ‘No vas a morir. No vas a morir’”.

En el centro médico, un médico logró reanimar a Tina, dijo John Hammell, y en un momento dado usó un desfibrilador.

Fue trasladada a un hospital donde permaneció al menos cuatro días y los médicos encontraron lesiones en sus pulmones, según los registros médicos. Salieron del hospital solo porque no podían perder su vuelo a casa, dijo John Hammell.

De vuelta en Ontario, dijo la pareja, Tina estuvo donde varios doctores que le dijeron que el médico de la República Dominicana podría haberle salvado la vida. Pero no pudieron averiguar qué causó sus síntomas.

“‘Te han envenenado’”, recuerda John Hammell que le dijeron los médicos a su esposa, “pero no sabemos con qué sustancia”.

Tres años después, la pareja dice Tina recibe tratamiento por problemas pulmonares y cardiacos que dijo que no tenía antes de su viaje a República Dominicana, aunque los médicos no han podido decir con seguridad cuál es la causa.