Mujeres en prisiones mexicanas acusadas de narcotráfico, ¿por qué piden su liberación?

La justicia no es justicia, porque criminaliza la necesidad, condena el hambre y sentencia la ignorancia. Estas no son palabras de un filósofo moderno, sino de Beatriz Maldonado, una mujer que aparenta poco más de 40 años y que fue hasta el Senado mexicano a pedir que liberen a las mujeres acusadas de narcotráfico.

La historia de ‘Betty’, como también la llaman, es una historia de amor ciego, pero también un claro ejemplo de lo que lleva a algunas mujeres a involucrarse en delitos de drogas en un contexto de violencia, como el que prevalece en tantas comunidades de México.

Beatriz Maldonado explica que tenía trabajo en una empresa, pero una poderosa circunstancia le llevó a tomar una decisión que le cambiaría la vida tanto a ella como a su familia. Su esposo en ese entonces era usuario de drogas, y cada vez fue consumiendo más y más hasta que se vio obligado a pedir prestado para seguir consumiendo.

«Apistolaron a mi nietecita»

El dolor de ver a su esposo en una adicción y las deudas que contrajo no fueron lo que rompió la vida de Betty. «Cuando me fueron a notificar que mi esposo tenía una deuda apistolaron a mi nietecita que tenía 3 años», cuenta la mujer una mañana de miércoles en el Senado mexicano.

Con esa imagen que la marcaría de por vida, Beatriz fue con la persona que vendía esa droga y le dijo que ella ahora se dedicaría a despachar hasta saldar la deuda de la persona que amaba en ese momento.