Azafata del avión del Chapecoense rompe en llanto al reencontrarse con su hijo de seis años

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La azafata boliviana Ximena Suárez Otterburg arribó al aeropuerto santacruceño de Viru Viru y celebró junto a su familia el final de un capítulo de terror, agradeciendo a Dios por su nueva vida.

La sobreviviente del trágico accidente que le costó la vida a 71 personas fue la última en abandonar la clínica Somer de Antioquia, Colombia, en la que fue ingresada junto a Erwin Tumiri -compañero de LAMIA- y el futbolista Alan Ruschel, del equipo de fútbol Chapecoense de Brasil.

Ximena Suárez fue recibida por su padre y su hijo Tiago, de apenas 6 años. “Si es que está llegando es porque ella está bien, gracias a Dios (…) es realmente indescriptible el milagro de mi hija”, señaló su papá, el abogado retirado Javier Suárez.

En una silla de ruedas, acompañada por su madre, Sara Otterburg, y su hermano, la azafata se reencontró con el resto de su familia en un clima de festejo y algarabía.

El vuelo comercial de Avianca fue gestionado por la embajada de Bolivia en Colombia. Al llegar, Suárez manifestó sus condolencias al pueblo brasileño por las víctimas que dejó el accidente.

Por su parte, la clínica Somer de Rionegro, reportó su “evolución médica satisfactoria”. La boliviana sufrió una fractura en la mano y un esguince de tobillo derecho, además de heridas cortantes profundas.

“Nos llena de satisfacción ver que Ximena salga recuperada de sus lesiones y con una excelente evolución médica. En medio de tanto dolor fue muy grato para nosotros ver la evolución de los tres sobrevivientes que llegaron a nuestra clínica (ErwinTumiri, Alan Ruschel y Ximena Suárez)”, detalló la directora médica Ana María González.