Dejaron morir de hambre a su hija de siete años

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Ciudad de México.- Durante más de siete años Viridián, una niña con síndrome de Down, padeció el maltrato y el abandono de sus padres. Apenas le daban de comer, la dejaban dormir sobre un cartón en el piso y pese a su condición, no la llevaban a recibir tratamiento médico. Finalmente su sufrimiento terminó: la pequeña murió en su vivienda por el alto grado de desnutrición que tenía.

Cuando la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal la encontró, estaba tirada en el piso de su vivienda de la calle Lago Granoso, en la colonia Pensil Norte, de la delegación Miguel Hidalgo. Apenas pesaba 15 kilos, tenía la piel pegada a los huesos, estaba sucia y con yagas en la espalda.

Aún así, sus padres quisieron engañar a las autoridades y al presentarse a declarar a la Agencia del Ministerio Público, aseguraron que la niña había muerto por un padecimiento médico.

Pero peritajes y estudios forenses revelaron que Viridián presentaba un severo grado de abandono y desnutrición. Incluso, los agentes que la encontraron dijeron que aparentaba tener menos de siete años de edad. Con los estudios en la mano, los agentes interrogaron a los padres de la pequeña.

Los padres, Ángel Olvera Aguilar, de 52 años de edad y Esther Adriana Frontana Gutiérrez, de 45, trataron una vez más de negar el maltrato, argumentando que ellos procuraban siempre a su hija, pero que en los últimos días, por falta de dinero, no la habían llevado a recibir atención médica.