El Aeropuerto Internacional Luis Muñoz Marín, en Puerto Rico está abierto, pero a duras penas. Solo una docena de vuelos comerciales lograron salir el lunes. Los oficiales del aeropuerto dicen que para este martes no habrá mucha diferencia.

Cientos de pasajeros esperan dentro de las instalaciones, con un calor sofocante, poca agua y pocas áreas con luz. Muy pocos vuelos pudieron salir durante el día, ya que es el único momento en que pueden funcionar las aerolíneas.

Muchos de esos vuelos que lograron salir iban con asientos vacíos ya que las computadoras que manejan el equipaje y los boletos de abordar no funcionan cinco días después del paso del huracán María.

Con tan pocos recursos funcionando, las reservaciones para cada pasajero tienen que ser confirmadas por una llamada telefónica a las oficinas de Miami.

“Las personas que están viajando deben saber que no pueden contar con las mismas condiciones que había antes del huracán”, dijo un portavoz de la Administración Federal de Aviación (FAA, por sus siglas en inglés).