La hondureña Reyna Gómez podrá permanecer en Estados Unidos por al menos un año más, sin el temor de ser deportada.

El jueves, las autoridades de inmigración le otorgaron una prorroga para que se quede en el país y un permiso de trabajo. Ahora Gómez podrá también obtener una licencia de conducir.

“Estoy muy contenta, me siento en paz”, dijo Gómez a el periódico Nuevo Herald.

Su situación era muy distinta hace unas semanas, cuando la Policía de Inmigración (ICE) le dio 30 días para presentar las pruebas suficientes de que su enfermedad, trombocitopenia, no puede ser tratada en Honduras. Luego de presentar los documentos, Gómez esperó dos semanas para saber si obtendría la extensión o sería deportada en octubre.

“Recibí mucho apoyo de mucha gente y estoy muy agradecida, desde mi comunidad aquí, hasta el consulado de mi país que movilizó hasta la ministra de salud en Honduras, para poder demostrar mi caso”, contó.

Gómez llegó a Estados Unidos huyendo de la violencia de su país, en donde fue asesinado uno de sus dos hijos a los 16 años, y del abuso doméstico. Tiene una hija y dos nietos en Honduras. Una solicitud de asilo político que presentó cuando llegó a Estados Unidos le fue denegada y tiene una orden de deportación desde hace cinco años. Gómez ha trabajado limpiando casas, cuidando niños y es además activista comunitaria.

La prórroga no significa que las autoridades hayan aceptado su solicitud de asilo político, sino que no será deportada mientras las autoridades continúan analizando su caso, explicó Gómez.

En el sur de Florida fue diagnosticada con la enfermedad sanguínea. La trombocitopenia es una disminución en el número de plaquetas (trombocitos) que ocasiona hematomas, sangrados, dolores intensos en el cuerpo y hasta vómitos de sangre, entre otros síntomas. Gómez está bajo tratamiento en el Jackson Memorial Hospital.

A la lucha de Gómez contra la deportación se unieron decenas de personas de varias organizaciones comunitarias, entre estas el Centro de Trabajadores de Miami, del que ella forma parte, y la Fundación United We Dream. Los activistas acompañaron a Gómez a las citas con las autoridades de inmigración y lanzaron una campaña para publicitar su caso en los medios.

Los arrestos de personas indocumentadas se incrementaron en un 38 por ciento desde enero (41,300 personas), cuando Donald Trump ocupó la presidencia, de acuerdo con un reporte de ICE publicado en mayo. El 75 por ciento de las personas arrestadas fue condenado por delitos y 2,700 de estos por delitos de violencia, como homicidios y violaciones. Por otro lado, los arrestos de personas cuyo único delito es vivir ilegalmente en Estados Unidos, como Gómez, han aumentado en un 150 por ciento.