Washington (AP).- Cuando pare de llover, “Harvey” habrá dejado unos 3.7 millones de litros (un millón de galones) de agua por cada habitante del sureste de Texas, un volumen sin precedentes que permite un vistazo hacia un futuro de severas precipitaciones que el calentamiento global podría ocasionar, afirman los científicos.

Aunque los científicos se han apresurado a aclarar que el cambio climático no causó la tempestad y que no han determinado aún si el calentamiento global la agravó, destacan que el aumento de la temperatura del aire y el agua propicia mayor humedad y tal vez huracanes de mayor intensidad en el futuro.

“Este tipo de fenómenos se nos presentarán con más frecuencia”, señaló el científico climático Michael Oppenheimer, de la Universidad de Princeton. “Esta tormenta debería servirnos de advertencia”.

Existe un método aceptado científicamente para determinar si un fenómeno climático intenso tiene las huellas del cambio climático provocado por el hombre e implica cálculos intricados. Hacerlos podría tardar semanas o meses y revisarlos necesitaría incluso mayor tiempo.

No obstante, los científicos del clima coinciden en general que las futuras tormentas causarán mayores precipitaciones que las tempestades ocurridas antes y que tenían las mismas dimensiones.

Lo anterior porque el aire caliente contiene más agua. Por cada grado centígrado la atmósfera puede retener y después precipitar 7 por ciento más de lluvia (4 por ciento más por grado Fahrenheit).

El calentamiento global también implica un aumento de la temperatura en los mares y las aguas cálidas alimentan los huracanes.