Indonesia fusiló a los extranjeros acusados de portar drogas

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Indonesia ejecutó ayer a ocho condenados por narcotráfico, incluyendo a un brasileño, mientras que una filipina condenada a muerte se salvó a último minuto, informaron medios locales.

Desafiando las presiones internacionales y las peticiones de clemencia de familiares, las autoridades ejecutaron a siete extranjeros y a un indonesio, después de la medianoche del martes (14 argentina de ayer) en la isla prisión de Nusakambangan.

Dos australianos, un brasileño, cuatro nigerianos y un indonesio, fueron ejecutados, mientras que la condenada filipina Mary Jane Veloso, fue separada del grupo a último minuto, después de que una persona sospechosa de haberla reclutado y engañado para que llevara droga al país se entregara a las autoridades, informaron MetroTV y el diario Jakarta Post.

“Los milagros se hacen realidad”, declaró a la radio filipina DZMM Celia Veloso, madre de la condenada. “Estamos tan felices. No lo puedo creer. Mi hija sigue viva”. En Indonesia, los condenados son sacados de las celdas de aislamiento, son atados a un poste y fusilados por un pelotón compuesto por 12 tiradores.

Ayer, los familiares de los condenados habían podido visitar por última vez a sus familiares en la cárcel de alta seguridad, conocida como “el Alcatraz indonesio”.

“No lo volveré a ver. Se lo llevarán a medianoche y lo fusilarán”, había indicado Raji Sukumaran, madre del australiano Myuran Sukumaran, de 34 años.

Los condenados recibieron la notificación de la ejecución a última hora del sábado, con un preaviso de al menos 72 horas.

El preso brasileño ejecutado es Rodrigo Gularte, de 42 años, detenido en 2004 al tratar de entrar en el aeropuerto de Yakarta con seis kilos de cocaína escondidos en tablas de surf. Su familia había presentado varios informes médicos para demostrar que sufría esquizofrenia y que no debería ser ejecutado.

También condenado a muerte por tráfico de drogas, el francés Serge Atlaoui, de 51 años, fue retirado este fin de semana de la lista de ejecuciones inminentes debido a un recurso judicial.